lunes, septiembre 7

Nueva casa


Es acá, dijo mamá señalando una puerta. Es nuestra nueva casa. La miramos sorprendidos, me contaba Marcela, ya que veníamos de vivir en un pequeño departamento. Al abrirse la puerta, vimos un largo pasillo. Casi al final del mismo, sobre un costado, otra puerta...y...la casa. Nos pareció enorme. Sobre todo por que aún no habían llegado los muebles y nuestras cosas. Corríamos de un lado al otro investigando. Un patio grande, las habitaciones, un vestíbulo que daba a una gran cocina y a ...otro patio mas pequeño..y terraza!

Pero el colmo fue cuando mamá nos llevó al fondo del pasillo. Marcela se reía...nos quedamos estáticos! Había árboles, flores aquí y allá, todo medio salvaje. Como si hubiera estado esperándonos.

Al día siguiente, ya instalados, fuimos a explorar nuestro nuevo mundo. Todo era asombro, porque nuestro contacto con la tierra y sus frutos se limitaba al pequeño jardín de los abuelos. Salvo alguna visita a algún parque, pero este ...era nuestro!

Pronto conocimos a nuestros vecinos. De un lado, separados por una cerca, dos niños de nuestra edad, con los que charlábamos y jugábamos. Del otro lado una pared hasta el fondo, no dejaba ver nada.

Para mi hermanito y yo, era el paraíso. Subir a los árboles, armar casas con piedras...cortar flores para mamá.

Estábamos cerca de un estadio de futbol. Papá nos explicó que cuando hubiera partido, escucharíamos los cantos de los fanáticos. Y era verdad. Desde la terraza parecía que estábamos en la cancha.

Un día mi hermanito encontró un tesoro. Como tres docenas de huevos que varias gallinas, pasando por un imperceptible agujero que había en el frondoso cerco, habían dejado en nuestro terreno!

Su alegría y asombro lo hicieron llamar a mamá a los gritos. Nunca más vimos un huevo. El dueño de las gallinas...debió encerrarlas.

Después de nuestras risas, Marcela me contó que un día se apareció por sobre la pared la cabeza de un niño. Nos dijo que se llamaba Alberto...y nos mostró las figuras que hacía con sus moldes y plomo fundido. También nos dijo que no lo dejaban salir, ni recibía visitas.

Pobre Alberto! Nos pedía que le contáramos a que jugábamos y moría por estar con nosotros, a pesar de que era un poco más grande de edad.

La única vez que pudimos ver su casa fué desde un árbol al que trepamos. Era un parque como los de verdad! Con senderos de piedras rojas y la casa tenía grandes columnas blancas!

Nos dió tanta pena...ahí solito, sin poder jugar...

Ahora cuando lo recuerdo, no puedo comprender cómo sus padres le tenían más miedo a que tratara con niños...que a su trato con el fuego y el plomo...

O sí! A lo mejor se convirtió en un militar! Uno de esos....represores...

Se le ensombreció la mirada...dijo, que feo! Espero que no te toque nada así cuando te mudes mañana.

lunes, agosto 31

Se busca recuerdo perdido...


Se le había perdido un recuerdo. No sabía ni cuando ni donde, pero estaba segura. Su ausencia se notaba. Había quedado una rendija en su alma por donde se había ido. Notaba un vacío en su galería de recuerdos. Y aunque no podía saber cuál era...sabía que era importante.

Como se hacía para encontrarlo?. Una tarea difícil.

Podía recurrir a su esposo, su hermano, sus hijos, sus amigos...pero por donde empezar? Quién sabe de que época era...pensó.

Estaba intranquila y molesta. No le agradaba perder cosas. Siempre decía que tirarlas o gastarlas era bueno. Pero perderlas...la ponía muy mal!

Sin embargo, aunque seguía su vida, sentía que le faltaba algo. Estaba intranquila y...hasta molesta. Si, lo que nunca,le contestaba tajante a los que le hablaban.

Si seguía así...iba a perder el cariño de todos. Gruñona...pensarían.

Buscó las fotos de la familia. Habló con amigos tratando de buscar pistas...con el sistema de : "te acordás?. Hizo listas de fiestas y reuniones de antaño. Revisó películas y obras de teatro que la habían impactado. Pero nada...nada...

No se atrevía a contarle a nadie lo que le pasaba. No estaba segura de que a los demás les preocupara una cosa así. Tal vez les pasaba...pero lo dejaban sin darle importancia.

Sin embargo, ella seguía sin poder reaccionar. Día y noche. Mientras hacía su rutina diaria y cuando se dormía...queriendo soñar lo que le faltaba.

Se alivió un poco, cuando ya desesperada, se lo contó a su mejor amiga. A ella también le había pasado! Por algo siempre decían que se parecían tanto!

Su amiga le dijo que ella había recuperado el recuerdo perdido, escuchando música!

Desde ese momento, se puso a escuchar música de todo tipo. Todo el día y con auriculares...toda la noche.

Su esposo la miraba raro y sus hijos se cansaron de hablarle a la pared...pero no logró nada.

Pasaron muchos días y ya casi se había acostumbrado a vivir con esa falta, cuando una mañana, mientras preparaba el almuerzo para su familia, el aroma de pimientos y cebollas fritas...le devolvió el recuerdo!!

Analizándolo fríamente, no era tan importante. Pero su vida volvió a la normalidad casi en el acto. Una vez tapada la grieta, su cerebro se tranquilizó.

Se rió con ganas, sin que nadie la entendiera y ante la mirada inquisitiva de sus hijos dijo...es que tenía un fuerte dolor de cabeza desde hace días...y...ya se me pasó.



miércoles, agosto 19

Rompecabezas


Cuando era niña, le atemorizaba un poco la vida a su alrededor. Era feliz en sus juegos...pero no lograba comprender bien los actos de los mayores. Los adultos parecían saberlo todo y actuaban seguros de si mismos. Ella los admiraba y , aunque no tenía apuro por crecer, esperaba el momento de ser como ellos.

Al principio, ciertas órdenes, como...cerrá el pico! Eran difíciles de entender...cuál era el pico?. Luego captó el significado y fue más fácil. También supo que había más de un nombre para las cosas. En fin, todo eso que los mayores conocían, la llenaban de admiración.

Con el tiempo vio que las cosas no eran como ella pensaba. Cuanto más crecia, más dudas tenía y más cosas la desubicaban. Eso sí, no todos eran como ella. Los había seguros y con don de mando. Entonces...como era la madurez? Como se llegaba a ser así?. Supo que es un don. Digamos, de nacimiento. Ella no podría ser así...ni en cien años. A pesar de sus dudas y su necesidad de cariño...logró afianzar su carácter y hacerse una personalidad, aparentemente al menos, fuerte y decidida.

Ahora, en ese mismo momento, su frágil cáscara, se partió. Era como un gorrión golpeado que a pesar de todo y de todos...se esforzaba por sobrevivir sin que nadie lo notara...sin molestar para nada a los demás.

Esperaba que alguien la tomara en sus manos y le diera abrigo y ternura.

El destino no era siempre tan malo. Encontró al dueño de esas manos y le dio todos sus sueños, todo su amor.

Ahora, tenía otra ilusión y otro temor. Se preguntaba...cuál es el verdadero adulto? El otro, el fuerte...o esta que sigo siendo yo?...Habría que esperar para saberlo. El tiempo todo lo arregla...pero también, todo lo destruye.

lunes, agosto 10

Mas personajes...


Alejandro y su madre charlaban sentados en la terraza. De pronto, el dijo...tengo otro amigo. Es el comisario Piturs. Es ingles, nacio en Norte América. La madre dijo no, si nació en Norte América...es norteamericano. El le respondió...por qué? La nona nació en Italia...y es romana. La madre le aclaró que ...Roma queda en Italia. Se divertía mucho y quería ver a donde llegaba su hijo. Bien, entonces nació en Inglaterra. Tiene una novia, la señora de Piturs, nueva aclaración y nueva decisión...era casado. Este comisario era un paladín de la justicia que solucionaba cualquier delito. Le devolvía las carteras a las señoras...y los niños perdidos a sus padres. Se lo podía llamar a cualquier hora. Estaba siempre dispuesto. Era una buena noticia...para ambos.

Luego, una tarde en la que estaban de visita en casa de amigos, apareció...mi amigo el tigre. La cosa se complicaba. El departamento no era tan grande, los tigres necesitan espacio. Además estaba el peligro de sus garras...pero no, este tigre comía poco, se conformaba con dormir bajo la cama....se hacía más chiquito, para entrar, y era muuuuy bueno. Tanto, que le tenía miedo a los humanos por que lo corrían con la escoba.

Cuando ya parecía estar completa la galería de personajes....aparecía otro.

Por ejemplo...El caballero Negro. Este era una mezcla de el zorro, los tres mosqueteros y el llanero solitario.

Ahí, la madre se preocupó más. Donde pondrían el caballo? Alejandro lo solucionó. Podía quedar en la plaza, comiendo pastito. Si el caballero lo necesitaba...lo llamaba con un grito especial.

Este caballero tomó cuerpo. Una vez, estando en casa de su tío, mientras hablaban de él, lo oyeron golpear una ventana del tercer piso que daba al patio de planta baja. Nadie más que el caballero, dijo el tío, podía haber sido. Y si lo decía su tío...Alejandro estaba más convencido que nunca de las habilidades de este personaje.Sobre todo, por que era muy tarde a la noche...y los demás habitantes de la casa...dormían.

Después vinieron, con el tiempo, personajes más sofisticados y complejos. Como D08 y X07 y el hermano gemelo...Daniel.

La madre estaba contenta. Un gemelo de Alejandro, no le daría mucho trabajo.Sólo esperaba que Daniel...no inventara más personajes. Es que la casa, ya estaba repleta.

miércoles, agosto 5

Maldades humanas


Corridas de toros, riña de gallos, combates entre perros....por diversión.

No podía creer que tanta sangre fuera una alegría para nadie. Es verdad que el maltrato de niños, ancianos , desvalidos, etc son comunes en todo el mundo, pero estas cosas fueron inventadas por los hombres, para divertirse...aunque sea un decir. Le dirán que son animales...si. Pero no son criaturas de Dios con nuestros mismos derechos? Una cosa es matar, como lo hacen ellos, para comer o por defenderse o defender a sus crías, pero...ninguno de ellos, mata por pasar un buen rato.

Sabía que se comprobaba diariamente que los llamados animales salvajes, no lo son tanto. Ni las orcas, ni los tiburones, ni los grandes felinos...ninguno.

El hombre, pensó, es la gran equivocación de Dios .

El único ser capaz de asesinar a mansalva, de arruinar lo que la naturaleza nos dio, de odiar, de ser egoísta, es el hombre.

Se propuso seriamente no decir nunca más...es un animal, a alguien que cometiera una barbaridad. Es un hombre! le sonó más justo.

Bueno, a quién quería amonestar con estas conclusiones? Cada uno era como era...Lo que a ella le parecía un horror, era una fiesta para otros...

Como siempre se dijo...nadie cambia a nadie en sus creencias. Seremos como somos, hasta la muerte.

Mejor no hacerse ilusiones de cambio a favor de uno. Será así.

Encendió la televisión...se quedó unos instantes mirando atónita...y apagó el aparato . Son hombres!! pensó...no hay nada que hacer!

jueves, julio 30


Estaba parada al pie de la montaña...Desde la cima, veía correr lo que parecía un hilo de plata, se iba ensanchando mientras se acercaba saltando entre las piedras, cambiando de color y lanzando brillos de sol. Luego se acostaba en un remanso , justo delante de ella.

Su mente de ejecutiva no podía entender como el agua se había tomado ese trabajo, y luego, ya sin entusiasmo, se quedaba ahí...descansando. Hubiera esperado que se desbordara...siguiera haciendo caminos, buscando otros lugares.

Sonrió. No podía con su genio. Había ido a descansar por consejo médico. Demasiado stress. Pero no lograba hacerlo. Estaba tensa y a pesar de que trataba de aflojarse, no lo lograba.

Notó que las piernas le temblaban un poco. La falta de costumbre al aire puro...se dijo. Se sentó junto al espejo de agua. Se concentró en mirar al agua...y esperar que el murmullo de la pequeña cascada la fuera apaciguando.

No había pasado mucho tiempo, al menos eso le pareció, cuando notó el canto de un pájaro, luego otro y otro...como si estuvieran tratando de alegrarla.

En realidad no sabía si ya estaban cantando desde antes...o si recién comenzaban...pero parecía que cantaban para ella, para animarla.

Se sacó el calzado...y metió los pies en el agua clara. Un alivio con olor a hierbas...le llegó al alma.

Cerró los ojos y repasó su vida actual. Viéndola desde este lugar encantador, le pareció horrible. Sus mareos, acidez de estómago, preinfarto incluído...eran tonterías al lado de lo que , se dio cuenta, le estaba pasando a su espíritu.

Que quería lograr? Nombre. status, dinero. Ya había logrado bastante. Sin embargo...no paraba. Le había prometido a su familia, a su novio, dedicarse a descansar en determinado momento. No lo había hecho y ya no estaban con ella.

Pensó, que si estuviera cerca de la muerte en ese momento, no podía contabilizar ningún recuerdo bello, ningún amor importante que le hubiera sacudido el corazón...peor aún, no podía decir...si había alguien que la quisiera de verdad.

Se asustó...para que seguir viviendo así? Sería tarde para intentar cambiar? Los pájaros le estaban diciendo que si los había escuchado...era por que su corazón se estaba abriendo.

Suspiró aliviada. Trató de grabar cada detalle de ese lugar. El instante preciso de su cambio de vida.

Tengo mucho que hacer, pensó. Pero relajada! se prometió. Renunciar a la empresa. Hablar con sus padres...y buscar un lugar para quedarse ahí...por el tiempo necesario. Seguramente, las personas que vivían cerca, eran buena gente, no podía ser de otra manera. Después...comenzar a dar amor...a todos y a cada cosa que había descuidado. Esperaba que la vida la perdonara...y le diera la posibilidad de desatar esos nudos que la asfixiaban.

lunes, julio 27

Los personajes de Alejandro.


Cuando Alejandro tenía unos tres años, decidió que a su mundo le faltaba algo...y creó a su primer personaje. A la madre le pareció raro. Ella y su hermano habían hecho lo mismo, pero cuando ellos eran chicos, no había TV ni computadoras, ahora...decidió no contrariarlo y siguió el juego.

Este personaje era Dieguito, un niño como el. Jugaban y hablaban. De estas charlas se desprendía que eran bastante parecidos. A Alejandro no le gustaban mucho las lentejas, pero a Dieguito sí. Entonces, se comerían las lentejas....Bien por Dieguito, pensaba la madre.

A la hora de recojer los juguetes había conflictos...yo los levanté ayer...no puede ser...decile que me ayude...la madre lo solucionaba . Se quedarían sin postre los dos! Alejandro, solidario, terminaba por levantarlos.

Luego, agrandó el grupo inventando a Julius, Yulius decía el, ya que este robot era italiano como sus abuelos. Los repuestos para este robot importado, se conseguían, según el, en Rivadavia 888,cosa que nadie trató de comprobar por si acaso.

A Julius le gustaban mucho las aceitunas, como a su inventor. La demanda por partida doble, hizo que la madre le dijera que el robot se oxidaría por que estos suelen ser de metal y las aceitunas...pero el la cortó, diciendo que Julius era de plástico...y con esto le cerró la boca.

Cuando apareció Svacum...un robot "totalmente fabricado en Argentina"...la madre empezó a preocuparse y fue al medico. El la tranquilizó en medio de risas.

A Svacum le gustaban las galletitas...casualmente las mismas preferidas por Alejandro.

La casa se estaba llenando de ocupantes extraños, pero no molestaban mucho. Eran de buen corazón y tranquilos como su dueño....y en general, se parecían bastante a él.

La cosa no terminó ahí...pero si ustedes me lo permiten...seguiré otro día. Eso sí. No dejaré pasar mucho tiempo. La madre se está haciendo mayor y temo que se olvide de los otros personajes.

domingo, julio 19

Pequeñas filosofías..caseras


Nadie sabe, estoy segura, como, en que momento, surge un sentimiento. Puede ser de amor, odio, ternura, ternura,miedo...o cualquier otro.

Tampoco sabemos cuando, o por que termina.

Por ejemplo, cuando nos enamoramos, es para siempre. Nadie piensa en esos momentos, enamorarse por unos días .

Vivimos ese amor, y en algún instante, aún sin haber razón alguna, comprendemos que ya no sentimos nada por esa persona que tenemos al lado.

No existió nada visible ni sabemos cuál es el detonante...pero ya no somos parte de eso que compartimos.

Con las amistades,sabemos cuando conocemos a alguien, que va a significar en nuestras vida? De pronto tenemos más en común con esa persona recién hallada, que con amigos de años!

¿Cuales son los disparadores de los sentimientos? Cuáles los que de pronto terminan con ellos?

¿Como le decimos a alguien, ya no te amo, ya no te odio, ya no te temo? Habría que dar innumerables razones que ni nosotros podemos analizar, por que no las conocemos.

Luchemos entonces, por lo que sentimos bueno. Cuando encontremos que algo o alguien vale la pena. Si encontramos un amor, un sentimiento positivo, hagamos todo de nuestra parte para guardarlo, cuidarlo, hacerlo crecer.

Si el sentimiento es nocivo, nos anula, nos entristece. Si no podemos superarlo, no vale la pena conservarlo..

Eso si, debemos hacer lo imposible por ser felices. Debemos intentarlo una y otra vez.

Las personas resentidas, no pueden convivir con nadie.

Es mejor terminar algo que no es compartido....que fingir. No es honesto con el otro, con la causa, con nada.

La Tierra está llena de gente que no merece ser llamada de esta manera. Pero también hay personas maravillosas que convierten en luz todo lo que tocan.

Por ellos, amigos ...amores...la lucha vale la pena.

Esto no es una ley....sólo mi filosofía de vida...bien casera, por supuesto.

viernes, julio 10

Imágines libres...


Lo bello de la imaginación, es que es totalmente libre, me dijo.

Si observamos algo juntas...tu imagen será una y la mia otra. Quizá diametralmente diferentes. Lo mismo pasará con un sabor, un sonido, un aroma..

Eso no nos hace ni mejores ni peores. Cuando mucho, distintos...y a veces sólo en eso.

Vale la pena guiarse por lo que ...suponemos? le dije. Por que en mi caso, lo que imagino es siempre mejor que la realidad. Entonces puedo equivocarme.

Claro que es preferible! contestó. Ante un mundo como este...si vas a usar el tuyo...que sea para mejor!

Y si me equivoco?

LLorar, llorar es lo que queda. Y cuando desalojes de tu cuerpo la última gota de amargura, como quien limpia su organismo, te levantas y empiezas de nuevo.

Se quedó callada...miró la pared descascarada y ante una capa de revoque caído...dijo..... Mirá, aquí veo una mujer sentada, besando a un bebé.

Yo veo un oso comiendo miel de un panal!

No ves? Que te dije? La imaginación es maravillosa. Ni siquiera hay que salir de casa para conocer mundo!

Se levantó de un salto, se acercó a la pared y acarició suavemente a la "figura"

Yo me preocupé...el oso parecía tranquilo...pero con ellos ...nunca se sabe.

martes, junio 23

MISTY, mi gatita


En cuanto vi sus ojitos celestes agrandados por el temor a lo desconocido y escuché su llanto triste, me enamoré de ella. La persona que la trajo, dijo que no sería fácil domesticarla...tenía una historia difícil.

Ella optó por nuestra vieja perrita Deisy que la aceptó plenamente. Cosa curiosa...no temía a los perros, pero sí a los humanos. Ya era algo que teníamos en común.

Sin invadirla y con mucha calma, me dediqué a mimarla todo lo que pude. El resultado fue lento. Se aceleró cuando nuestra perrita nos dejó y Misty que la extrañaba, se acercó a nosotros.

Ahora es la reina de la casa. Se hizo tan mimosa...que parece un bebé. Nos conversa y pide caricias todo el día. Ya no le teme a la gente, pero sigue sin temer a los perros...

Que puedo decir?...su cariño nos hace muy felices...y creo...que a ella también.



Mis amos, Alicia y Lucas


No quiero recordar las cosas que me hicieron los humanos. Por suerte, los gatos no somos rencorosos y pronto olvidamos lo malo.

En mi caso, me fallaron varios amos. Como yo tenía miedo...me devolvían..y eso me causaba más miedo. Tenía que volver a empezar...y era difícil.

Cuando en esta casa vi a la perrita, pensé que era mi mamá. Ella me dejaba dormir en su cama y yo le agradecía siguiéndola por todos lados. Los amos la trataban con mucho cariño...y eso me dio más confianza.

Cuando no la vi más...me asusté un poco..pero ellos estaban tristes y me acerqué . Buscaba cariño....y el calor que me daba Deisy.

Aprendí a tenerles confianza y cuando quise acordar...los buscaba todo el tiempo para recibir sus caricias...que me gustan mucho. Espero que mis amos estén contentos como yo. Les hablo y les ronroneo para que sepan que estoy feliz...espero que ellos también...

viernes, junio 12

Principes y corceles, infancia pre-escolar.


Ela era una princesa. Por momentos con miriñaque, hermosos vestidos queimaginaba etéreos, en otros , cuando le tocaban a su hermanito-principe, con armadura tipo Juana de Arco. Cabalgaban en sus corceles-triciclos por las veredas-praderas del barrio. Eran justicieros soñadores. Ella estaba conforme con su corcel, le gustaba esa palabra, no era alto, iba adonde ella quería, y se quedaba donde lo dejaba, sin atarlo. Sabía que el príncipe hubiera preferido uno verdadero...pero esa no era la lógica de los juegos-sueños.

Los días corrían felices en esa infancia lejana. Las casas de entonces, estaban pobladas de abuelos y tíos. Como eran los mayores, a falta de primos, que no habían nacido, los parientes jóvenes, a menudo jugaban con ellos. Pero los momentos más felices...corrían en sus fantasía de caballeros andantes.


El príncipe buscaba aventuras más fuertes. Ataba a su perro al triciclo y entonces era un carruaje. Esto duraba hasta que llegaba alguien y Leo, el susodicho, salía disparado ladrando...y allá iba el príncipe hasta rodar por el piso.


La princesa se asustaba. A pesar de las risas del caído, no apreciaba verlo por el suelo. Eso no estaba dentro de sus planes. La voz de la abuela que los llamaba para tomar su merienda, les postergaba el juego. Pero recordaban perfectamente donde lo habían dejado y se apresuraban para seguirlo. La abuela no sabía a que se debía el apuro y solo les recordaba que terminaran todo lo servido. Buena parte de la leche iba a parar a la pileta de lo cocina. Era mucha, caliente y muy dulce...lo que les daba una excusa. A la pregunta de ...tomaron todo?...que la abuela hacía , la respuesta era siempre la misma...Si abuela, podemos ir a jugar? Sin esperar respuesta, retomaban sus personalidades principescas y seguían hasta la hora en que volvían sus padres a cenar.

Con el tiempo...las cosas variaron. Cambiaron los triciclos por mono patines...
Pero ese es material para otra oportunidad.

viernes, junio 5

El obelisco, emblemático y...solitario.


Estábamos sentados, descansando un rato, en un paseo en pleno centro de Buenos Aires. Cuando levanté la vista y vi al obelisco...le puse atención. Los porteños estamos tan acostumbrados a verlo, que ya no lo registramos. Desde esa cortada-plazoleta, se aparecía entre los coches y los árboles. Lo sentí solo y como necesitado de cariño.

El pobre, no es un monumento artístico ni solemne. Es solo una aguja que mira al cielo en medio de un tráfico loco y en una plazoleta despojada, que aunque ahora se han agregado asientos y en los costados flores, lo hacen ver solitario.

Solo los turistas se fotografían con él de fondo. Los que lo conocemos desde siempre, no le lanzamos más que una mirada distraída, al pasar.

No sé por que me enterneció. Me pareció el símbolo de los habitantes de Buenos Aires...siempre tan apurados, tan metidos en su individualidad. Tan abandonados de los demás que viven como ellos.

Me pareció que hasta tenía ganas de saludar, de hacerse ver. Le saqué esta foto con una sonrisa cómplice.

Creo que esta sensación de inutilidad que le da el hecho de no servir para nada más que para estar ahí...es que no tiene un mirador, una confitería o restaurante en lo alto...en fin, algo que tienen otras torres y que las hacen más atractivas y orgullosas.

Pero no, está ahí, paradito como un centinela y debe estar cansado y tal vez, mareado, de ver tantos coches y gente corriendo como un río a sus pies. Sin que nadie lo toque, lo visite, hable en su interior o le sonría.

Pobre y solitario obelisco. Yo te tengo cariño. Si, pedacito de Buenos Aires que fue cambiando a tu alrededor, te quiero y este es mi humilde homenaje.

lunes, junio 1

Como hacerlo de nuevo.


Si, había que hacerlo de nuevo. Otra vez empezar la lucha...y van...cuántas veces?

Cuando creía que había llegado al descanso...otra empinada escalera se aparecía de la nada y vuelta a trepar!

Estaba decidida a seguir luchando. No pasaba por su cabeza bajar los brazos. Todos le decían...no vayas a aflojar! Ella se reía. Claro que no, sus fuerzas estaban en eso , no darse por enterada de las malas nuevas...y seguir tan campante el camino trazado por su primera decisión. La que tomó cuando se enteró de su enfermedad.

No iba a cambiar su vida para mal. Sólo la viviría más intensamente. A ver, si el color azul antes era solo eso, un color, ahora lo vería de un azul tan intenso, tan profundo...que hasta podría tocarlo y saborearlo.

Cada mañana sería un nuevo asombro de luz y espectativas. Cada noche se arroparía con los mejores sueños. Cada bocado o trago que se llevara a la boca, manjares y néctar para gozar.

Ni hablar de sus seres queridos y sus amigos. Los gastaba en conversaciones y reuniones. Los paseos eran dignos del mejor recuerdo y quedaban fotografiados en su mente. Todo era...como explicarlo? Bañado en una luz especial, con hermosas melodías de fondo, con perfumes perfectos.

Nadie lograría que dejara de amar a los demás, de oír las risas de los niños, de observar los juegos de los animalitos, de vivir con amor y desparramarlo a su alrededor! Ni siquiera esta pesada carga que la vida le impuso, ni siquiera el cansancio de empezar...una y otra vez.

No se sentaría a lamentarse. Ni un segundo. No se daría por vencida...

Demandaba esfuerzos, sentido del humor, alegría de vivir...pero nunca llanto. No, no lo dudaba.

Su norte...es como un sueño...una ilusión posible o no. Pero un fuerte viento del sur la empuja y ella está dispuesta a dejarse llevar. Es más...lo ayuda, abriendo las alas de la esperanza.

Mi color, mi premio.


Mi nueva amiga Susana, La Calderón, acaba de mandarme este premio que como ella, comparto con mis amigos de blog.

Parece que este hermoso color violeta, que tanto me gusta...es muy especial. Por eso estoy orgullosa de haberlo recibido. Gracias, Susana, me has dado una alegría.

miércoles, mayo 20

Como superar la vejez


Se tiró con abandono sobre la cama. Ella le devolvió dos o tres rebotes y por un segundo vio como en un fulgor, sus saltos de niña entre las risas de su hermanito. Se quedó quieta, y reconoció los pasos de la tristeza. No, pensó, antes de que llegue, tengo que levantarme. Le costó mucho. En principio por que la cama, tan cómoda y mullida, parecía retenerla y luego por que su cintura le chirriaba como una puerta vieja. Era su famoso dolor de nervio ciático. Problemas de la vejez, se dijo.

Ya parada, y no sin esfuerzo, fue hacia la cocina. Nada mejor que prepararse un te...o algo. Para no pensar y sentarse un rato a beberlo. A veces, era cosa de dejar pasar el tiempo. No encontraba el encendedor . Otra de las cosas, no veo un caballo con jinete y todo! Lindo porvenir! se dijo.

Recordó que su vecina le había preguntado por que ponía la radio o la televisión tan fuerte...a ella no le parecía, así que seguro, también estaba bastante sorda. Hizo memoria...y sí, ya no escuchaba tanto los ruidos de la calle y las conversaciones por teléfono...eran un suplicio.

Antes, le gustaba mucho caminar. A su esposo también, así que daban largos paseos . Ahora, caminaba cuatro o cinco cuadras...y llegaba muerta!

Su psique, su espíritu joven, se había quedado en el tiempo. Pero su cuerpo le reclamaba cuidados, cada vez más.

Tenía que conseguir que los obstáculos que ponía su cuerpo...fueran vencidos por su ánimo.

El asunto, era como lograrlo.

Opción uno: ponerse a estudiar algo. Aprender algo nuevo siempre ayuda.

Opción dos: hacer algo que le gustara mucho...viajar, ir al teatro, al cine, a escuchar conciertos o ver ballet.

Opción tres: mimarse. Hacer un tratamiento de belleza, aeróbicos, comprarse algo lindo.

Bueno, para alguna de las opciones...le faltaba dinero, para otras tiempo...y salud. Sus dolores...su vista...

Decidió que la de mimarse tenías las mismas falencias de las otras...pero que podía usar otra clase de mimos. A saber: darse un buen baño de inmersión...recordó que tenía por ahí unas sales que alguien le regaló, ponerse música suave al tono, Mozart era ideal, y recostarse en su cómoda cama. Cerrar los ojos...y viajar en sueños.

Seguramente era lo más económico y no llevaba mucho tiempo...Bella forma de rejuvenecer y olvidar los achaques, pensó mientras se preparaba para el baño... y buscaba algo de Mozart.

viernes, mayo 15

LOS ARBOLES Y LAS PLANTAS







La vida , la naturaleza, tienen cosas maravillosas que, fuera de la explicación científica, nos intrigan y asombran.
Los árboles cuando llega el otoño, dejan caer sus hojas. Hasta ahí, todo bien. Pero se fijaron que cuando el clima otoñal se atrasa y aún parece primavera, hay algunos que obedientes se deshojan...y otros no?
Pienso que las plantas tienen vida propia y hasta su personalidad. Dos de la misma especie, no se comportan igual.

Eligen el lugar que les gusta. Si las cambiamos a otro lado, se arruinan. Tuve una, que durante años no dio flor. Me regalaron una igual, pero florecida. Las puse juntas y al poco tiempo...la perezosa dio flor! Si las separo vuelve a olvidarse de florecer y decae.

Otra, sólo tenía dos hojas y no se decidía a dar una sola más. La cambiaba de lugar, la abonaba...y nada. Después de dos años, y cuando ya me había resignado a verla así, aparecieron un par de brotes y desde entonces, no para de crecer.

Que le había pasado? Por que y cuando se decidió a crecer?. Los árboles que se niegan a dejar sus hojas, son rebeldes? Son felices en primavera y en verano y se resisten ante el frío?. O sea, estiran lo más que pueden su felicidad?

Habrá explicaciones científicas, como les dije,pero en realidad no quiero conocerlas. Prefiero pensar que son como los hombres y tienen sus mañas.

Por eso mi casa parece un invernadero. Plantas por todos lados, alegran mi vida y las de los que me visitan.

Ante el asombro de mis visitantes al verlas tan lindas , considerando que vivo en un piso, no tengo jardín, yo digo que es la luz, que se yo, el lugar...pero no les digo que yo sé lo que piensan y lo que prefieren...no quiero terminar encerrada por loca!

jueves, mayo 14

Como siempre


Como siempre...espero. Ultimamente, más que nunca, parece una constante. No soy la única, claro. Todos debemos tener esta ilusión a futuro, si no, la vida sería insoportable. Pero cuando se trata de la salud...por más que tratemos de ser calmos y confiados...

Ahora, nuevamente espero resultados. Esta vez...sabré si tengo que seguir luchando, o la vida me da un descanso.

Mientras, trato de sentirme plena. De observar alrededor. De gozar cada minuto y agradecer todo lo que he recibido. Es mi manera de darme fuerzas.

Por eso me cuesta entender la frialdad, la falta de sensibilidad o de emociones que veo a diario. En que se va convirtiendo la humanidad? Ya todos miramos el día a día sin pensar en mañana. Encerrados en nuestro mundo particular. Enchufados a la música, o algo así, sin mirar a los que nos pasan por al lado. Las palabras normales en una convivencia, gracias, por favor, permiso, etc, ya no existen. Por la calle, horror, vivo en el centro, empujamos, golpeamos con bolsos o mochilas. Siempre con modales destemplados. Y si uno dice buenos días, o sonríe...no le contestan.

Cómo quisiera que todos supieran de mi cariño por ellos! Por que sé que es probable que tengan problemas o dolores...o penas sin solucionar, y es mucho más difícil llevarlas a cuestas solos, que con el cariño de alguien. Que si todos nos diéramos la mano con simpatía y nos preocupáramos un poco por los demás...todo sería mejor, más llevadero.

Sé que es una utopía. Consideren que estoy ...algo sensible, pero sepan que si no hubiera sido por el amor y comprensión de los que me rodean...ya no estaría escribiendo estas tonterías.

Anímense a abrirse a los que pasan por su vida...es un consejo de amiga.

miércoles, mayo 6

El momento para pensar


Estaba sentada en un banco, símil-mármol pensó, mirando distraída hacia un palco donde algunos músicos de tango preparaban el sonido para su actuación. Faltaban algunas horas. No se quedaría a esperar. Pero de algunos fragmentos de música que usaban para probar los equipos, la fueron transportando a otros tiempos. Tiempos en los que no estaba sola.

No se quejaba a menudo, pero por momentos dolía. No sabía muy bien si lo había elegido o si las cosas se habían dado naturalmente. Así era, y no había otra cosa.

Recordaba la letra de este tango que sonaba ahora...Tengo el corazón hecho pedazos...rota mi emoción en este día ...Que oportuno!! Si parecía escrito por ella!

Se había acostumbrado a su estado de perpetua soltería y muchas veces, lo agradecía. Cuando veía a sus amigas lidiando con los críos o aguantando con serias dificultades las tonterías o infidelidades de sus maridos, daba gracias a Dios. Pero en las tardes tristes de otoño, en las fiestas, en el cine, por ejemplo, sentía como un hueco a su lado, que no sabía como rellenar.

Tampoco era cosa, como le pedían sus amigas, de tentarse con cualquier fulano...por el hecho de tener algo que la acompañara. No, no era la solución.

A veces pensaba que llegaría alguien de alguna parte, como un príncipe azul, para ser su compañero. El tiempo pasaba y ...

Para no sentirse mal, quiso hacer el inventario de las cosas positivas. Dormir hasta la hora que quisiera. No tener obligaciones más que para con ella misma, no cocinar si no quería, no tener que depender ni atender a nadie, mirar los programas de TV que quisiera, la computadora para ella sola...uf!, muchas cosas.

Hacía unos días, le habían ofrecido un perro. Dijo que no. Imaginó que era cambiar cosas buenas por atender un animal con el que tampoco podría ...hablar de cine...sin nombrar otras cosas. Se dio cuenta de que se estaba poniendo egoísta . Ni un perro, tampoco un gato.

Este que estaban probando era..Maria...la del tapado marrón. En el tango no aclaran por que se fue y abandonó a su pareja...pero eso le daba la razón...las cosas a la larga se acaban.

Miró hacia arriba vio los árboles de la avenida y a los pájaros que se preparaban para pasar la noche.

Bueno, ella también se iría. Estaba refrescando. Mientras se ponía de pié, pensó que tal vez podría tener un canario...lo pensaría.

miércoles, abril 22

LAS VOCES


Había aprendido a no escuchar. No era por capricho, por egoísmo o por necedad. Lo había aprendido en su niñez. Sus padres eran como dos parlantes que todo el tiempo transmitían órdenes, sentencias y anuncios de castigo.

Cuando por fin se fue de su casa, fue para casarse. Resultó peor. Su marido, supo después, era un mal tratador de palabra. Esos que sólo abren la boca para denigrar o insultar a sus mujeres. No le pegaba...pero eran peores sus tratos orales.

No podía separarse, su crianza y sus convicciones no se lo permitían. De modo que aprendió a cerrar sus oídos. Una espesa cortina a modo de sordina, hacía que las palabras llegaran como sonidos. Molestos, claro. Pero más fáciles de digerir.

Abría sus oídos solo para la música, la poesía, los bellos sonidos de la naturaleza. Los volvía a cerrar en cuánto salía a la calle. También ahí prefería los ruidos a las palabras.

Se sentaba en una plaza, leía, miraba a la gente pasar, como en una película muda, saludaba si veía que la saludaban. Siempre sin oír ni hablar.

No se animaba a ir a lugares cerrados. Temía que no le funcionara su sistema y sin querer, le llegara alguna voz.

Un día, un aroma de café recién hecho le torció la voluntad. Casi sin darse cuenta, entró a la vieja confitería que al entreabrir su puerta la había tentado. Era muy agradable y se sentó rodeada de murmullos, que le llegaban, como era su hábito, como sonidos, pero esta vez le agradaban.

Pidió, con la clásica seña de pulgar e índice, un café y se relajó en su cómoda silla.

De pronto, quizá por descuido, le llegaron algunas palabras. Pero esta vez, no quiso borrarlas. Como hechizada, seguía la conversación. Una señora se refería a uno de sus acompañantes como Jorge y cuando oyó la voz del otro señor diciéndole a la señora Alfonsina...sus rodillas temblaron. Era la voz de Gardel!!

Dejó sobre la mesa el dinero para pagar su café y se levantó aturdida.

Vio a sus espaldas al trio que había escuchado...Su susto creció...no se había equivocado. Salió apresurada y se prometió no volver a entrar a un café.

Nunca supo que había entrado al Tortoni...el legendario café de Buenos Aires. Allí hay una mesa con tres figuras de cera compartiendo una charla. Son Alfonsina Storni, la poetiza, Jorge Luis Borges nuestro amado escritor y el gran Carlos Gardel.

lunes, marzo 30

Extraña rosa



La casa había estado cerrada por muchos años. Estaba llena de muebles de todo tipo, oscura, con sus ventanas tapiadas, y...debo decirlo, muy sucia. Cortinas cubiertas de polvo, basura en los rincones, pero algunos trastos de la cocina parecían no haber sido tocados. Como si su vieja dueña los hubiera estado usando antes de salir.


En realidad, no había salido. La única sobrina que la visitaba cada tanto, la encontró muerta en el piso del baño, junto a una escalera en la que se había trepado para colgar una cortina...una más de las muchas que vestían, malamente, el lugar.


Desde entonces, según me contaron los vecinos, nadie volvió a entrar.


Reconozco que me sentí abrumada con lo que veía. Compramos la casa en sucesión y cuando el abogado nos llevó a verla, pusimos más atención en ver el estado de las paredes , la humedad o el deterioro y sus posibilidades de arreglo, que en los bártulos que allí se amontonaban.


Cuando al fin concretamos la compra y nos dieron la llave, fue cuando caí en la realidad.


Había tantos muebles por todos lados...que apenas se podía caminar. La sobrina se había llevado algunas cosas que supongo serían más valiosas a sus ojos y lo demás quedó como estaba. Solo entraba un rayo de luz por la única ventana de la cocina que no estaba cubierta. Ya era tarde y decidí volver al otro día, ya que no había servicio eléctrico en la casa.


Al día siguiente, y después de arrancar cortinas y sacar maderas y muebles que tapaban las ventanas, limpié una silla y me senté desalentada. No sabía por donde empezar.


Supuse que lo primero era ir tirando todo lo que se pudiera mover, la basura, por supuesto e investigar que había y como sacarlo del medio.


Mi cabeza se llenó de supuestas historias de cada cosa. No conocía a la anciana, ni siquiera a su sobrina, por que esta había fallecido un año antes. Lo poco que sabían los vecinos era que vivía sola, que tenía 82 años y que no salía de su casa, pero tenía su puerta abierta, se sentaba detrás de ella y saludaba a los vecinos que pasaban. A veces les pedía que le compraran algo, pan o leche, por lo general. Era viuda y no tenía más parientes que la mencionada sobrina.


Comencé a sentir afecto por esa pobre mujer que pasaba su vejez en tan triste soledad. Sobre una repisa, encontré una foto de dos ancianos que supuse eran ella y su marido, pensé en ponerles una flor como homenaje a su memoria y antes de ir a comprarla, busqué por todos lados algún florero.


Al llegar a la habitación que supuse era la de ellos, por los muebles y pertenencias en el ropero, y mirar alrededor, me quedé paralizada. Sobre la mesa de luz de la derecha en un vaso alto, había una rosa roja. Hermosa y como recién cortada.


No me animaba a tocarla. Cuando reaccioné y me acerqué....no quedaron dudas. La rosa y el agua del vaso...estaban en perfecto estado. Nadie había entrado, salvo yo, en 8 años.


Hasta hoy, no resolví este misterio. Pero la rosa, aún cuando la toqué, no se deshizo y duró, a pesar de la luz y el aire...una semana más.