sábado, enero 9

Stand by


Había vivido ahí toda su vida. Nunca se fue. Aunque en un tiempo lo pensó, el hecho de ser único hijo hizo que se fuera quedando. La casa, típica de algunos barrios, era de techos bajos. Construida adelante y con terreno atrás.

Cuando sus padres murieron, primero uno, después el otro, siguió haciendo la misma vida. La oficina por las mañanas, luego el almuerzo, algo tardío, una pequeña siesta. Al levantarse, unos mates mientras miraba un poco de televisión. Luego, regaba el jardín del fondo y se iba a la puerta de calle a tomar aire.

Esto, que se había hecho una costumbre, le era necesario para refrescarse, decía, pero en realidad cada día esperaba ver pasar a su vecina, predilecta. Ella era una muchacha muy bonita y seria, que volvía del trabajo a esa hora.

Tenía un buen pasar, no era muy salidor y no le importaba seguir viviendo como hasta entonces, estaba acostumbrado. El resto del día...limpiaba, arreglaba y cenaba algo. Siempre le habían dicho sus amigos que era más viejo que sus padres.

Una tarde, mientras miraba el noticiero, vio a su vecina en uno de esos reportajes callejeros. Se dio cuenta que ella contestaba lo que hubiera contestado el. Sintió una emoción que no supo explicar.

Cuando salió a la vereda y la vio pasar, le dijo sin saber por que...Hola! Hasta mañana! Ella sonrió y le contestó...Hasta siempre!

Entró rápido. Su casa era un horno de cuatro ambientes. Pensó...aquí no hay quien viva. Hacen falta arreglos, pintura, muebles nuevos más alegres, y sobre todo, aire acondicionado...como no se me habías ocurrido?

Salió al jardín y notó, por primera vez en años...que no había ni un árbol! Flores, plantas y hasta una quintita...pero nada más.

Decidió ir al vivero de la otra cuadra a comprar...no sé, un pinito, un aromo...algún frutal...

Por el camino planeaba llamar a su amigo Mario, que era arquitecto. El lo asesoraría...Un cambio total. Volver a vivir!!

Reconoció que siempre estaría agradecido a su vecinita. Pasara lo que pasara...ese empujoncito de su sonrisa, esa lejana ilusión...le habían cambiado la vida.

10 comentarios:

Goliardo dijo...

Viejita del alma, es una dulzura extraordinaria este relato. Me quedé esperando que algo pasara con la vecina, pero tu mirada profunda deja eso de lado, y se queda, al estilo oriental, como en un haiku, con la emoción de ese momento y las puertas que abrió en el corazón del hombre gris. Son hermosos todos los sentimientos que tenés encerrados en el corazón, y es mágico que los dejes volar. Te quiero con el alma. Besos como el mar.

Alicia M dijo...

Gracias Goliardito mio. Siempre atento a mis divagues. Espero de corazón que este hombre solitario...encuentre su verdad en la vecinita. Si no es así...al menos le cambió la vida, no? A veces hace falta un pequeño salto...y se cruza un abismo.
Te quiero, aunque no sea una novedad, es mejor decirlo cada vez que se pueda...
Besos para los viajeros y para tu compañera de ruta, mi querida Lilian.

ana. dijo...

Que hermoso relato!!
Es una maravilla lo que provoca el resplandor de una ilusión en el alma, aunque algunos crean que es sólo eso: un resplandor.
Pero es que ese resplandor es, a veces, lo que parece mantenernos vivos.
Gracias por escribir con el corazón, Yiyí. Te quiero mucho.

Roberto Esmoris Lara dijo...

"De que callada manera se me adentra usted sonriendo...", le hubiese dicho don Nicolás Guillén a la muchacha que pasa...
Y siempre la ilusión conmueve, cambia, pinta, reforma...sin ella (la ilusión y la muchacha) "la vida no vale nada"
Y mi manitaquerí deja otro apunte de vida en el alma ¿Sabés lo feliz que me hace?
Muchas gracias, Yiyita, te sigo abrazando

Alicia M dijo...

Anita...sabes lo difícil que se me hace escribir en estas circunstancias. Sólo lo que de pronto sale del corazón...Gracias por seguirme y alentarme...solcito.
Que ese resplandor...no te abandone nunca.

Alicia M dijo...

Son esas pequeñas cosas...diría Serrat. La vida puede cambiar en un instante. Para bien o...para mal. Nustras muletas serán las sonrisas y el amor de los demás. Ese impulso hace mucha falta.
Te quiero...y gracias por tu abrazo extendido y pleno que me sostiene desde el mar. Todo mi cariño.....

La Calderón dijo...

Querida Alicia, hace muuucho que no doy señales de vida, pero aquí estoy, extasiada con tu relato, y ¿Por qué no decirlo? También esperando que pasara álgo con la vecinita. Y es cierto, siempre hay que dejar álgo para que el lector imagine; además, también en muy lindo recibir algún estímulo, por pequeño que sea...Te quiero mucho, cuidate...Un besooooo...
Susana.........

Trini dijo...

Nada como la ilusión para poner velas en nuestra alma. Velas que el viento, del pensamiento renovado, lleva en volandas.

Precioso relato

Besos muchos

Alicia M dijo...

Gracias Susana. Yop también ando perdida. Mi salud no me ayuda...pero lo intento. Espero que estés bien.
En cuanto a la vecinita...No será que pasa por ahí a propósito? Yo pienso que algo va a estallar en cualquier momento....
Besos Susana ...gracias por venir.

Alicia M dijo...

Si, Trini...es lo que nos impulsa en la vida...en los peores momentos...sobrevivo con eso...Gracias por prestarme también tus alas...
Un beso, guapa de mi España ancestral!!