miércoles, mayo 20

Como superar la vejez


Se tiró con abandono sobre la cama. Ella le devolvió dos o tres rebotes y por un segundo vio como en un fulgor, sus saltos de niña entre las risas de su hermanito. Se quedó quieta, y reconoció los pasos de la tristeza. No, pensó, antes de que llegue, tengo que levantarme. Le costó mucho. En principio por que la cama, tan cómoda y mullida, parecía retenerla y luego por que su cintura le chirriaba como una puerta vieja. Era su famoso dolor de nervio ciático. Problemas de la vejez, se dijo.

Ya parada, y no sin esfuerzo, fue hacia la cocina. Nada mejor que prepararse un te...o algo. Para no pensar y sentarse un rato a beberlo. A veces, era cosa de dejar pasar el tiempo. No encontraba el encendedor . Otra de las cosas, no veo un caballo con jinete y todo! Lindo porvenir! se dijo.

Recordó que su vecina le había preguntado por que ponía la radio o la televisión tan fuerte...a ella no le parecía, así que seguro, también estaba bastante sorda. Hizo memoria...y sí, ya no escuchaba tanto los ruidos de la calle y las conversaciones por teléfono...eran un suplicio.

Antes, le gustaba mucho caminar. A su esposo también, así que daban largos paseos . Ahora, caminaba cuatro o cinco cuadras...y llegaba muerta!

Su psique, su espíritu joven, se había quedado en el tiempo. Pero su cuerpo le reclamaba cuidados, cada vez más.

Tenía que conseguir que los obstáculos que ponía su cuerpo...fueran vencidos por su ánimo.

El asunto, era como lograrlo.

Opción uno: ponerse a estudiar algo. Aprender algo nuevo siempre ayuda.

Opción dos: hacer algo que le gustara mucho...viajar, ir al teatro, al cine, a escuchar conciertos o ver ballet.

Opción tres: mimarse. Hacer un tratamiento de belleza, aeróbicos, comprarse algo lindo.

Bueno, para alguna de las opciones...le faltaba dinero, para otras tiempo...y salud. Sus dolores...su vista...

Decidió que la de mimarse tenías las mismas falencias de las otras...pero que podía usar otra clase de mimos. A saber: darse un buen baño de inmersión...recordó que tenía por ahí unas sales que alguien le regaló, ponerse música suave al tono, Mozart era ideal, y recostarse en su cómoda cama. Cerrar los ojos...y viajar en sueños.

Seguramente era lo más económico y no llevaba mucho tiempo...Bella forma de rejuvenecer y olvidar los achaques, pensó mientras se preparaba para el baño... y buscaba algo de Mozart.

viernes, mayo 15

LOS ARBOLES Y LAS PLANTAS







La vida , la naturaleza, tienen cosas maravillosas que, fuera de la explicación científica, nos intrigan y asombran.
Los árboles cuando llega el otoño, dejan caer sus hojas. Hasta ahí, todo bien. Pero se fijaron que cuando el clima otoñal se atrasa y aún parece primavera, hay algunos que obedientes se deshojan...y otros no?
Pienso que las plantas tienen vida propia y hasta su personalidad. Dos de la misma especie, no se comportan igual.

Eligen el lugar que les gusta. Si las cambiamos a otro lado, se arruinan. Tuve una, que durante años no dio flor. Me regalaron una igual, pero florecida. Las puse juntas y al poco tiempo...la perezosa dio flor! Si las separo vuelve a olvidarse de florecer y decae.

Otra, sólo tenía dos hojas y no se decidía a dar una sola más. La cambiaba de lugar, la abonaba...y nada. Después de dos años, y cuando ya me había resignado a verla así, aparecieron un par de brotes y desde entonces, no para de crecer.

Que le había pasado? Por que y cuando se decidió a crecer?. Los árboles que se niegan a dejar sus hojas, son rebeldes? Son felices en primavera y en verano y se resisten ante el frío?. O sea, estiran lo más que pueden su felicidad?

Habrá explicaciones científicas, como les dije,pero en realidad no quiero conocerlas. Prefiero pensar que son como los hombres y tienen sus mañas.

Por eso mi casa parece un invernadero. Plantas por todos lados, alegran mi vida y las de los que me visitan.

Ante el asombro de mis visitantes al verlas tan lindas , considerando que vivo en un piso, no tengo jardín, yo digo que es la luz, que se yo, el lugar...pero no les digo que yo sé lo que piensan y lo que prefieren...no quiero terminar encerrada por loca!

jueves, mayo 14

Como siempre


Como siempre...espero. Ultimamente, más que nunca, parece una constante. No soy la única, claro. Todos debemos tener esta ilusión a futuro, si no, la vida sería insoportable. Pero cuando se trata de la salud...por más que tratemos de ser calmos y confiados...

Ahora, nuevamente espero resultados. Esta vez...sabré si tengo que seguir luchando, o la vida me da un descanso.

Mientras, trato de sentirme plena. De observar alrededor. De gozar cada minuto y agradecer todo lo que he recibido. Es mi manera de darme fuerzas.

Por eso me cuesta entender la frialdad, la falta de sensibilidad o de emociones que veo a diario. En que se va convirtiendo la humanidad? Ya todos miramos el día a día sin pensar en mañana. Encerrados en nuestro mundo particular. Enchufados a la música, o algo así, sin mirar a los que nos pasan por al lado. Las palabras normales en una convivencia, gracias, por favor, permiso, etc, ya no existen. Por la calle, horror, vivo en el centro, empujamos, golpeamos con bolsos o mochilas. Siempre con modales destemplados. Y si uno dice buenos días, o sonríe...no le contestan.

Cómo quisiera que todos supieran de mi cariño por ellos! Por que sé que es probable que tengan problemas o dolores...o penas sin solucionar, y es mucho más difícil llevarlas a cuestas solos, que con el cariño de alguien. Que si todos nos diéramos la mano con simpatía y nos preocupáramos un poco por los demás...todo sería mejor, más llevadero.

Sé que es una utopía. Consideren que estoy ...algo sensible, pero sepan que si no hubiera sido por el amor y comprensión de los que me rodean...ya no estaría escribiendo estas tonterías.

Anímense a abrirse a los que pasan por su vida...es un consejo de amiga.

miércoles, mayo 6

El momento para pensar


Estaba sentada en un banco, símil-mármol pensó, mirando distraída hacia un palco donde algunos músicos de tango preparaban el sonido para su actuación. Faltaban algunas horas. No se quedaría a esperar. Pero de algunos fragmentos de música que usaban para probar los equipos, la fueron transportando a otros tiempos. Tiempos en los que no estaba sola.

No se quejaba a menudo, pero por momentos dolía. No sabía muy bien si lo había elegido o si las cosas se habían dado naturalmente. Así era, y no había otra cosa.

Recordaba la letra de este tango que sonaba ahora...Tengo el corazón hecho pedazos...rota mi emoción en este día ...Que oportuno!! Si parecía escrito por ella!

Se había acostumbrado a su estado de perpetua soltería y muchas veces, lo agradecía. Cuando veía a sus amigas lidiando con los críos o aguantando con serias dificultades las tonterías o infidelidades de sus maridos, daba gracias a Dios. Pero en las tardes tristes de otoño, en las fiestas, en el cine, por ejemplo, sentía como un hueco a su lado, que no sabía como rellenar.

Tampoco era cosa, como le pedían sus amigas, de tentarse con cualquier fulano...por el hecho de tener algo que la acompañara. No, no era la solución.

A veces pensaba que llegaría alguien de alguna parte, como un príncipe azul, para ser su compañero. El tiempo pasaba y ...

Para no sentirse mal, quiso hacer el inventario de las cosas positivas. Dormir hasta la hora que quisiera. No tener obligaciones más que para con ella misma, no cocinar si no quería, no tener que depender ni atender a nadie, mirar los programas de TV que quisiera, la computadora para ella sola...uf!, muchas cosas.

Hacía unos días, le habían ofrecido un perro. Dijo que no. Imaginó que era cambiar cosas buenas por atender un animal con el que tampoco podría ...hablar de cine...sin nombrar otras cosas. Se dio cuenta de que se estaba poniendo egoísta . Ni un perro, tampoco un gato.

Este que estaban probando era..Maria...la del tapado marrón. En el tango no aclaran por que se fue y abandonó a su pareja...pero eso le daba la razón...las cosas a la larga se acaban.

Miró hacia arriba vio los árboles de la avenida y a los pájaros que se preparaban para pasar la noche.

Bueno, ella también se iría. Estaba refrescando. Mientras se ponía de pié, pensó que tal vez podría tener un canario...lo pensaría.

miércoles, abril 22

LAS VOCES


Había aprendido a no escuchar. No era por capricho, por egoísmo o por necedad. Lo había aprendido en su niñez. Sus padres eran como dos parlantes que todo el tiempo transmitían órdenes, sentencias y anuncios de castigo.

Cuando por fin se fue de su casa, fue para casarse. Resultó peor. Su marido, supo después, era un mal tratador de palabra. Esos que sólo abren la boca para denigrar o insultar a sus mujeres. No le pegaba...pero eran peores sus tratos orales.

No podía separarse, su crianza y sus convicciones no se lo permitían. De modo que aprendió a cerrar sus oídos. Una espesa cortina a modo de sordina, hacía que las palabras llegaran como sonidos. Molestos, claro. Pero más fáciles de digerir.

Abría sus oídos solo para la música, la poesía, los bellos sonidos de la naturaleza. Los volvía a cerrar en cuánto salía a la calle. También ahí prefería los ruidos a las palabras.

Se sentaba en una plaza, leía, miraba a la gente pasar, como en una película muda, saludaba si veía que la saludaban. Siempre sin oír ni hablar.

No se animaba a ir a lugares cerrados. Temía que no le funcionara su sistema y sin querer, le llegara alguna voz.

Un día, un aroma de café recién hecho le torció la voluntad. Casi sin darse cuenta, entró a la vieja confitería que al entreabrir su puerta la había tentado. Era muy agradable y se sentó rodeada de murmullos, que le llegaban, como era su hábito, como sonidos, pero esta vez le agradaban.

Pidió, con la clásica seña de pulgar e índice, un café y se relajó en su cómoda silla.

De pronto, quizá por descuido, le llegaron algunas palabras. Pero esta vez, no quiso borrarlas. Como hechizada, seguía la conversación. Una señora se refería a uno de sus acompañantes como Jorge y cuando oyó la voz del otro señor diciéndole a la señora Alfonsina...sus rodillas temblaron. Era la voz de Gardel!!

Dejó sobre la mesa el dinero para pagar su café y se levantó aturdida.

Vio a sus espaldas al trio que había escuchado...Su susto creció...no se había equivocado. Salió apresurada y se prometió no volver a entrar a un café.

Nunca supo que había entrado al Tortoni...el legendario café de Buenos Aires. Allí hay una mesa con tres figuras de cera compartiendo una charla. Son Alfonsina Storni, la poetiza, Jorge Luis Borges nuestro amado escritor y el gran Carlos Gardel.

lunes, marzo 30

Extraña rosa



La casa había estado cerrada por muchos años. Estaba llena de muebles de todo tipo, oscura, con sus ventanas tapiadas, y...debo decirlo, muy sucia. Cortinas cubiertas de polvo, basura en los rincones, pero algunos trastos de la cocina parecían no haber sido tocados. Como si su vieja dueña los hubiera estado usando antes de salir.


En realidad, no había salido. La única sobrina que la visitaba cada tanto, la encontró muerta en el piso del baño, junto a una escalera en la que se había trepado para colgar una cortina...una más de las muchas que vestían, malamente, el lugar.


Desde entonces, según me contaron los vecinos, nadie volvió a entrar.


Reconozco que me sentí abrumada con lo que veía. Compramos la casa en sucesión y cuando el abogado nos llevó a verla, pusimos más atención en ver el estado de las paredes , la humedad o el deterioro y sus posibilidades de arreglo, que en los bártulos que allí se amontonaban.


Cuando al fin concretamos la compra y nos dieron la llave, fue cuando caí en la realidad.


Había tantos muebles por todos lados...que apenas se podía caminar. La sobrina se había llevado algunas cosas que supongo serían más valiosas a sus ojos y lo demás quedó como estaba. Solo entraba un rayo de luz por la única ventana de la cocina que no estaba cubierta. Ya era tarde y decidí volver al otro día, ya que no había servicio eléctrico en la casa.


Al día siguiente, y después de arrancar cortinas y sacar maderas y muebles que tapaban las ventanas, limpié una silla y me senté desalentada. No sabía por donde empezar.


Supuse que lo primero era ir tirando todo lo que se pudiera mover, la basura, por supuesto e investigar que había y como sacarlo del medio.


Mi cabeza se llenó de supuestas historias de cada cosa. No conocía a la anciana, ni siquiera a su sobrina, por que esta había fallecido un año antes. Lo poco que sabían los vecinos era que vivía sola, que tenía 82 años y que no salía de su casa, pero tenía su puerta abierta, se sentaba detrás de ella y saludaba a los vecinos que pasaban. A veces les pedía que le compraran algo, pan o leche, por lo general. Era viuda y no tenía más parientes que la mencionada sobrina.


Comencé a sentir afecto por esa pobre mujer que pasaba su vejez en tan triste soledad. Sobre una repisa, encontré una foto de dos ancianos que supuse eran ella y su marido, pensé en ponerles una flor como homenaje a su memoria y antes de ir a comprarla, busqué por todos lados algún florero.


Al llegar a la habitación que supuse era la de ellos, por los muebles y pertenencias en el ropero, y mirar alrededor, me quedé paralizada. Sobre la mesa de luz de la derecha en un vaso alto, había una rosa roja. Hermosa y como recién cortada.


No me animaba a tocarla. Cuando reaccioné y me acerqué....no quedaron dudas. La rosa y el agua del vaso...estaban en perfecto estado. Nadie había entrado, salvo yo, en 8 años.


Hasta hoy, no resolví este misterio. Pero la rosa, aún cuando la toqué, no se deshizo y duró, a pesar de la luz y el aire...una semana más.


viernes, marzo 27

CISNE NEGRO


Cuando era joven, había leído que individuos que no tenían una enzima llamada tirosinasa, no producían melamina y aún siendo de raza negra...eran blancos. Le daba vergüenza recordarlo ahora. Estaba orgullosa de ser como era, de su raza que había llegado de África y que como su padre le decía en broma..".no tenemos que torturarnos al sol para estar tostados". Siempre fue estudiosa e inteligente y cuando le ofrecieron un trabajo en Noruega, en un pueblo llamado As, que no exigía hablar el idioma, era creativo y muy bien pago, decidió presentarse de inmediato. No tenía ya familia y un viaje a tan lejano lugar con nombre tan auspicioso, le pareció un regalo de Dios. No pensó en ningún momento en como sería vivir rodeada de extraños. Oyendo otro idioma, muy difícil, si, ni como haría para arreglarse.

La aventura le resultó bien y pronto se encontró trabajando en una hermosa oficina e instalada en una casita de ensueño con todas las comodidades. En pocos días notó que era la única persona de raza negra en todos los alrededores.

No podía decir que alguien la mirara mal o extrañada. Muy por el contrario, la trataban con cortesía y hasta con cariño. Pero nadie la invitaba a pasear, a su casa o a compartir una mesa en un café.

Llegó a sentirse muy sola. Se dedicó con afán a su trabajo, que le agradaba mucho, y se fue acostumbrando a esa tranquilidad del pueblo a los silencios y alegrías de sus compañeros, al idioma...y se quedó en su lugar.

Cada día esperaba algo...aunque no sabía que. Notaba que estaba sola, que no pasaba de charlas informales o de trabajo con sus conocidos y que a su vida le faltaba algo.

Llegó a pensar que ella era la racista, que construía murallas a su alrededor. Pero reconoció que todo era recíproco. Los rubios amigos tampoco buscaban más
familiaridad.

Un día decidió pasear por los alrededores. Tomó su auto y atravesó el pueblo. Cada vez que podía tomaba una ruta distinta, aunque no se atrevía a ir muy lejos.

Un buen día en una estación de servicio se encontró cara a cara y ante el asombro de ambos, con otra persona de su raza. Se echaron a reír al unísono. Hablaron de ser los lunares de ese lugar, la mancha de tinta en el blanco mantel. Se dieron los teléfonos y quedaron en encontrarse.

Ella esperaba que fuera cierto, que todo cambiara. Sus ojos habían descansado sobre el color del otro, sus risas sonaron en el mismo acorde, la vida había cambiado en un segundo. Después de todo no era cuestión de color, de raza...pero entonces...que era?...Sin pensarlo más, estaba agradecida de haber encontrado un referente, un...igual, nada más...después ya se vería.

jueves, febrero 19

Despiadado calor



Tirado en su cama, la habitación a oscuras, tratando de no moverse, respirando despacio, como tratando de hacer yoga, soportaba la tarde más calurosa que recordara desde siempre. Estaba como unas isla en medio de la cama húmeda y caliente e intentaba pensar en nieve, viento helado, cosas que lo acercaran al fresco...pero no lo conseguía. Un viejo ventilador ruidoso le tiraba una limosna de aire caliente que casi lo castigaba, pero el chirrido de sus gastadas aspas,le hacía compañia...por eso lo dejaba.

Todo el día trabajando, pensó, para sufrir este infierno? Valía la pena haber dejado su lindo terruño y su buena familia para buscar futuro

Si, también hacia calor en su provincia, pero allí tenía una salida. Se acostaba debajo de los árboles, cerca del aljibe y cada tanto un balde de agua fria sobre su cuerpo, lo dejaba en posición de seguir descansando. De solo pensarlo se sintió más desdichado. Le llegó el aroma de su patio,comunion de flores, tierra y comida materna. Casi se puso a llorar

Se arrastró hacia un costado un poco más seco de la cama, prendió su pequeña radio, ...justo cuando una voz decía...temperatura 38 grados, sensación térmica 41 grados. No le extrañó, pensó que se habian quedado cortos.

Sin saber como, se fué quedando dormido mientras pensaba...no puede durar toda la vida. Tal vez mañana llueva y refresque.

Cuando comenzó a amanecer, se levantó de un salto abrió la cajita donde guardaba sus ahorros. No era mucho, pero le alcanzaba. Si llegaba a tiempo para el primer micro abrazaría a su madre antes de la cena. La próxima noche...sería muy distinta a la de ayer.



lunes, febrero 16

En la iglesia


Sentada en la penumbra de la iglesia. No rezaba. Pensaba a solas, cosa que no podía hacer a menudo. Tampoco había ido especialmente. Salió a caminar a la deriva y sin saber como llegó ahí. En ese momento de paz, sintió que era lo que esperaba. Un remanso de silencio...
Su casa ultimamente, era un verdadero caos. Un marido bastante ausente, dos adolescentes imposibles, un padre enfermo y demandante...y cuatro perros.
De silencio, ni hablar. Tampoco,para ser sinceros, de atención a su persona. Estaba segura de que no notarían su ausencia hasta que tuvieran hambre. Tenía que respirar.
Hizo un resumen de su vida y llegó a una conclusión. No había sido mala hasta...hacía dos o tres años. Después de que Nancy cumpliera sus 15 años, todo cambió. No parecía razonable, pero era así. De pronto esa nena que la acompañaba tanto, se empeñó en volar sola. Iba y venía, casi no la veía y cuando estaba en casa era una malhumorada total. De Sergio...bueno un muchacho de 18 años...es una especie de huésped que a toda hora busca comida, remeras limpias y si se encuentra con su hermana pelea y grita su nombre como reprochandole el haber procreado algo que el no pedía.
Papá...bueno, había que tener paciencia. A esta altura de su vida no está muy seguro de nada. Pide comer y recién lo hizo, habla en tiempo presente de personas que hace rato que no existen. Eso cuando está bien! A veces se niega a comer o a beber y ahí está ella para insistir y engañarlo para que se alimente.
Bueno, esto tampoco es una vacación, ni siquiera un fin de semana largo...solo unos minutos para recuperar el aliento.
Hay que volver a casa, pensó. Tampoco soy una irresponsable. Miró el reloj y sin darse cuenta, había pasado una hora.
No se apuró. Segura de que no habían notado su ausencia, caminó despacio hasta su puerta.
Cuando la abrió, su familia en pleno...estaba dando vueltas por la casa. Nerviosos y preocupados la recibieron con alegría.
Le dijeron que no se preocupara, que si estaba bien. Ante su confirmación, le ofrecieron un lugar en la mesa y le contaron que Papá y Sergio habían comprado algo que a ella le gustaba y que Nancy estaba cocinando...
Ella no salía de su estupor. No sabía si era un milagro producto de su visita a la iglesia. Pero mientras oía a sus hijos reír y veía a su marido sirviéndole cariñosamente la comida, llegó a la conclusión de que había exagerado un poco, que tal vez el cansancio...pero decidió que sea lo que fuere...iba a visitar la iglesia sin aviso y cada tanto, para volver a vivir esta experiencia.

lunes, enero 12

La cabellera del Rio de la Plata


Como otros tantos en el verano de Buenos Aires, decidió ir hasta la costanera norte a mirar el río.No se podía hacer otra cosa que mirarlo. Desde hace muchos años los porteños estamos condenados a eso. Ya no hay playas, que fueron contaminadas, no hay más que acodarse en las piedras...y soñar con navegar por el.

Para Juan era automático mirar al agua y sentir el perfume de la cabellera de su amor eterno. Tal vez por el color leonado de las olas que se parecía al color de su cabello. Ese amor, que aunque intentó olvidar o al menos suavizar con otros amores, no logró borrar.

Entonces el recuerdo de su carita alegre, le entristecía el día. Trataba de observar a los pescadores, que a pesar de todo, insistían en llevarse alguna pesca , pero su mente volvía a reprocharle la pérdida.

Es que no podía entender como había perdido a una mujer así. Tan especial.

En un principio odió al que supo entenderla y se la llevó. Pero después comprendió que no la había perdido. Su estúpida ceguera fue demasiado.

Ahora era tarde ...y volvió a mirar el río, a suspirar, como siempre.

Mirando a su alrededor vio infinidad de parejas y familias compartiendo ese espejo triste, que los porteños queremos tanto y está practicamente oculto por emparedamientos varios. Volvió a un atardecer en el que vio a muchas personas sentadas en las ruinas de un local demolido, mirando al río en completo silencio. Esa imagen le quedó grabada. Tenemos nostalgia de río-madre, pensó.

Dio una vuelta por los alrededores y a medida que pasaban los minutos su corazón empezó a calmarse. Una casi resignación le iba llegando de a poco. Ya era suficiente. Ya debía cicatrizar esa herida. Mirar hacia adelante. Sería duro pero no imposible si lo resolvía con firmeza.

Aspiró esa mezcla de olores donde el viento se juntaba con los aromas de las parrillas de el lugar. Un padre tratando de arreglar una cometa, una señora sirviendo bebidas a su familia, niños jugando a correr libremente, casi volando como los pájaros. Eran personas comunes, la mayoría tendría problemas de todo tipo. Pero ahí estaban tratando de gozar la naturaleza.

Se sentó en la sombra, se sacó la campera y entrecerrando los ojos se dispuso a hacer lo mismo. Después de todo...la vida continúa...y es hermosa en un día de sol.

martes, enero 6

Paseo en la mañana


Me voy a caminar. Es una mañana espléndida, muy bella, muy tranquila y con agradable temperatura. Cosa rara en Buenos Aires en verano. Es decir, lo de la temperatura. Por que en cuanto empiezan los calores...los porteños salen volando como sea, hacia las playas, montañas, nieve...o donde se pueda!

Los que nos quedamos por causas ajenas a nuestra voluntad, tenemos entonces más lugar para movernos, y en general es hacia donde estemos más frescos....piletas o lugares similares.

Pero yo he decidido hacer mía la ciudad. Caminar sin rumbo por estas calles que la gente transita durante todo el año, apurada, con cara de pocos amigos, tropezando y chocando contra el que se nos ponga por delante.

Como estoy en este plan de paseo me dedicaré a observar, a encontrar esquinas, edificios, cúpulas.callecitas cortadas. Esas maravillas que nos rodean en esta vida y que por apuro y locura de nuestro trajín diario, no vemos o no queremos ver. Primer paso..llegar a Av. de Mayo. Es mi preferida. LLevo mi cámara, trataré de fotografiar mi calle como turista. La primer sorpresa: Todo es más lindo que nunca.
Veo una planta que ha crecido de entre los ladrillos de una vieja construcción y se estira hacia la calle como queriendo acariciar a la gente que pasa.
De pronto pienso que lo que nos rodea, es parte de nosotros. Somos nosotros mismos. Esa plantita es un ser vivo que busca que lo vean, lo noten, lo quieran.
Levanto los ojos para ver y fotografiar a mis queridas y antiguas cúpulas. Cuantas historias albergarán esos techos abovedados?. Cuanta felicidad, cuanta tristeza?
Me parece ver un guiño en una de sus ventanas. Será que de tanto mirarlas ya me conocen?
Oigo algo parecido a un cascabel, es un niño que juega con su perro. Su risa me vuelve a la realidad. Pero el también mira hacia arriba y señala con su dedito.
Habrá visto algo que yo no veo. Deseo ser niña otra vez. Dicen que los niños ven cosas que los grandes no vemos. Por más que me esfuerce, no descubro nada. Para algo existe la imaginación. Me parece que el niño vio el guiño de la ventana.
Un gato corre entre mis pies. Por un momento me asusto, luego, sonrío aliviada.
En un balcón canta un pájaro, luego otro. Es hermoso su canto y decido escucharlos.
Sigo mi paseo. A mi lado pasa la gente en cámara rápida. Parece un sueño. Sonrío. Es muy bello. Me propongo volver a hacerlo. La vida vale la pena en estas circunstancias. Es casi perfecta. Casi.....si logramos por un instante no mirar demasiado lo que nos duele a nuestro alrededor.




lunes, diciembre 29

Un año terminando...


Un año se está yendo. Va siendo hora de analizar que pasó y que esperamos. Valdrá la pena? Siempre lo hacía y hasta ahora ...no cambió nada al comenzar el nuevo. Es que en lineas generales no tenía quejas mayores. A ver. Si, una de sus hijas se había ido a vivir a Mexico. Pero fue el año anterior. La seguía extrañando, pero este año viajó a verla y su hija vino dos veces...no estaba tan mal. La veía feliz con su pareja y eso bastaba para que ella se tragara su pena.


El trabajo no le faltó y su salud estaba en regla. Al quedarse viuda sufrió mucho para criar a sus hijos...pero ya estaban todos encaminados. Ella, hacía varios años que vivía nuevamente en pareja y actualmente, con la jubilacion de el, estaban más unidos y compañeros que nunca.


Que pasaba?...A pesar de su análisis...no estaba feliz. Se dijo que la felicidad son solo momentos. Pero en general no lo notaba. Tenía como una sombra a su alrededor.


Comenzó a rebobinar para atrás. Con su primer marido, no estaba muy segura de haber sido dichosa. Se había casado como muchas chicas en esa época. Como un mandato de la sociedad. Muchacho buen mozo, buena posición, familia seria...ya está. Casada y con casa propia. Salir de su cómodo nido familiar y empezar a regentear una familia, de dos en ese momento...pero pronto de tres, cuatro y cinco.


Todo el día ocupada con los críos. Dejar los estudios y dedicarse a pleno.


Se quedó viuda joven. El murió de un infarto. Si se hubiera casado con el novio anterior hubiera sido peor. Ese estuvo muchos años postrado antes de irse hacia donde haya ido...el muy canallita. Que menos mal que se dio cuenta a tiempo de que era un veleta.


Así las cosas...su vida no estaba tan mal...que más quería?


Bueno, se dijo, mejor que no piense más. Tomó el diario...leyó algo y lo cerró. con esto me deprimo más. Mejor prendo el televisor...Hmmm las noticias...No!! Comprendió la razón de su estado. El mundo está loco. Por más que uno quiera, ese rum-rum de noticias nefastas, de locuras, drogas, asesinatos, raptos, políticos, malos augurios ...Nunca una cosa buena??


Millones de personas están muy mal. Guerras y hambre por todos lados. Lucho con mi corazón todo el tiempo. No sé hacer más que lo que puedo...y trato de hacerlo lo mejor posible. Pero creo que para que no nos ahoguemos todos en un mar de penas y desesperación, alguien debería darnos una buena noticia...Tan sólo una por día. No pido mucho. Un salvavidas al que aferrarse.!!


Reaccionó. Creo que soy muy ingrata si pido algo más. Mejor me voy a ver a la vecina...Me parece que a esta altura del mes...ya no debe tener nada en la heladera. Al fin, se dijo, no es en las pequeñas cosas diarias que podemos hacer algo por los demás?


No sabía si era "algo", pero se sintió menos infeliz y ya estaba sonriendo cuando tocó el timbre de enfrente.

jueves, diciembre 11

CANTOS NUEVOS


Un acorde sin bordonas

Diáfano, vivo, melodioso.

Un repicar de campanas a victoria.

Una etapa superada

ya ganada.

La lucha seguirá con cada día

Pero la fuerza de la vida y de los sueños

vencerá al desgano, y el desaliento

dejará paso a una luz superadora.

Vamos entonces a escuchar el coro

que canta ánimos y siembra vientos nuevos.

Vamos a inundar de sol y música

la tierra de esperanza prometida.

Vamos a festejar cada mañana

Agradecer el cariño por las tardes

Y entregarnos cada noche al lecho

con la paz de la pelea superada

Con la alegría de una nueva madrugada.

Amigos mios...

los milagros existen, yo doy fe.

Adelante con nuestras utopías.

Vale la pena vivir

Gozar la vida con sus vaivenes locos, sus opuestos.

No bajemos los brazos todavía...

viernes, diciembre 5

Molestias bellas


Llegó algo cansada. Puso la fruta y el pan sobre la mesa y se sentó pensativa. A pesar de que se había prometido seguir su vida como si nada, no lograba hacerlo. Advirtió que a esa hora, no tenía por que extrañarlo. Su lugar estaba habitualmente vacío, era horario de trabajo. Pero en ese momento era como si una enorme brecha se hubiera abierto en el piso. Mas ausente que nunca su figura.

Empujó con las dos manos los paquetes y apoyó su frente en la mesa. Trató de recordar todo lo que la molestaba de su presencia. Fue recorriendo cosa por cosa, cada detalle de su convivencia. Tardó bastante, por que a medida que recordaba, algunas molestias le parecían simpáticas, otras tiernas y las demás...producto de su personalidad.

De pronto sintió que estaba vieja y gruñona y que no había sabido comprender las señales de complicidad en las cosas pequeñas. Que lo había dejado marcharse y estaba muy arrepentida.

Fue hasta la computadora y mandó un mail urgente:

Vuelve, la casa y yo te extrañamos. Las flores se marchitan, el canario no canta y estoy deseando ver tus zapatos desparramados por la casa, la toalla en el piso del baño y tu taza de café por cualquier parte.

Creo que eso es mucho amor. Y quiero saber que te molesta de mi...para saber cuánto me quieres.

sábado, noviembre 29

Era de madrugada


Era de madrugada

cuando despertó su cuerpo cansado.

Su cuerpo despierto que no coincidía.

Estaba su mente dormida.

Muy lejos dormía.

Había caricias de algas viajeras velando su sueño.

Brisas musicales que la enmudecían.

Ella era feliz.

Por que despertarla?

Había razones que no se entendían.

Dolores de siempre, no correspondidos.

Mejor olvidarlos, dijo su conciencia.

Quédate en la arena, juega con el agua,

camina esa playa.

Ya vendrán momentos de malas pasadas.

No es esta la hora.

Ahora, es mi movida.

sábado, noviembre 15

Decision


Por el rabillo de sus fríos ojos, se filtraba un rayito de ternura.

Se le escapaba un soplo tibio por las comisuras

de sus labios apretados.

Por más que tratara de impedirlo

era más lo que empujaba desde adentro

luchando por salir a revelarse.

Es inútil, pensó. Se dará cuenta.

Sabrá que no vivo en esta ausencia de futuro,

de esperanza, de recuerdos rescatados.

El tiempo borra o idealiza la memoria de los días

transcurridos.

No era su caso.

Ella notaba las dos caras de la historia ya vivida.

Y sin embargo se empeñaba en borrar todo lo malo

en suavizar los contornos deformados y establecer

una dicha suspendida.

Trató de parecer indiferente.

Que no pensara que su pecho le temía.

No era el momento de mostrar temor, de morir,

era el momento de sacar su valentía.

Demostraría con orgullo su bravura.

moduló su mejor voz para decir, no quiero.

Dio media vuelta y se alejó

dejando a la muerte llorando resentida.

domingo, noviembre 9

Reina apocaliptica


Salian a borbotones sus palabras

Cataratas de balbuceo sin sentido

Un rictus amargo, la mirada girando alrededor.

Se sentía confundida en su papel de reina salvadora.

Sus resentidos seguidores la miraban

Esa era ella! A donde ella fuera...la seguían.

No importaba si una y otra vez cambiaba el rumbo

Si caminaba, ellos lo hacían.

Hacia un lado, hacia otro, encolumnados.

Sin preguntas, solo oyendo las visiones de locura

que ella anunciaba cada día.

Entonces comprendí.

No era culpable.

Ellos eran los que la sostenían.

Si no había seguidores embobados

su reinado no se mantenía.

martes, noviembre 4

Escribime..


Querida Julieta:

Hace rato que no se nada de tu vida. Quisiera saber como andan tus cosas. No se por que te alejaste tanto. Siempre fuimos muy amigas.

Si es por lo de Gerardo, no te hagas problemas. Yo, ya ni me acuerdo de su voz, y eso que era lo que más me agradaba de el. No te culpo de nada. Entre su bonito tono, tan de locutor en off, y su arte para envolver a la gente...era muy difícil escaparse. Sé que no intentaste nada para conquistarlo...creo que la culpa fué suya.

Supe que hace unos días te dejó. Tontita! Tendrías que haber imaginado que era igual con todas...los tipos así...no cambian. Hoy con mi amiga, mañana con la tuya. Por que Marta era amiga tuya, no? Bueno, tampoco es culpa de ella. No le tengas rencor.

Ni siquiera le guardo rencor a el. Tal vez ande buscando su gran amor, o sea inestable y necesite un sicólogo, o vaya por la vida cazando incautas...que sé yo.

El hecho es que con tu oportuna intervención, a mi me cambió la vida.

De estar siempre amargada y celosa, pasé a la depresión. Pero poco a poco la superé y empecé a ir al club. Te acordás? Como cuando íbamos juntas.

Jugando al tenis, conocí a Matias. Un muchacho genial! Es algo menor que yo, bastante. Pero es muy maduro y todos dicen que no se nota la diferencia, por que yo estoy rejuvenecida y me hice algunos "toques" que me mejoraron mucho.

Estoy en las nubes! Me parece mentira tanta felicidad!

Perdoname por contarte esto...se que ahora estarás en una mala etapa. Pero te aseguro que pasará.

No dejes de contestarme. Mejor aún, si me visitas y charlamos un rato. Hasta podemos ir al club. Algunas de nuestras viejas amigas aún van.

Lo que quieras. Eso si, no me pidas que te presente a Matias.

Espero tu respuesta para que nos veamos pronto.

Un beso de tu amiga.....

Ana

domingo, octubre 26

Buenos Aires, Montserrat.























Vivo en uno de los barrios mas antiguos de la ciudad de Buenos Aires. Monserrat, o Montserrat,como debería decirse ya que se llama así en honor a su parroquia, que fue construida en 1750 por el arquitecto Antonio Mansella, a pedido del chacarero catalan, Juan Pedro Sierra. Desde entonces, alberga una réplica de La Moreneta.
Veo cada día desde mis ventanas su hermosa cúpula.
Resulta, que nací a escasas cuadras de aquí...pero no fué hasta ahora, desde hace seis años, que volví a mis fuentes.
Estoy enamorada de esta zona...de sus edificios, sus cúpulas, que son como un paisaje dentro de otro más moderno, más actual.
Me siento como una turista caminando sus calles...y esto se refuerza ahora.
Casi no se oye hablar en castellano-argentino. Peruanos, bolivianos, uruguayos, paraguayos, chilenos y de otros países sud o centro americanos en menor medida, hubo siempre y están integrados a nuestra vida. Pero ahora no solo se oyen estos acentos o los europeos o los americanos del norte. Hay idiomas y vestimentas que no se pueden descifrar facilmente. Y los extranjeros parecen ser más que los que vivimos por aquí.
A mi siempre me alegró que fuéramos un país tan cosmopolita, donde cada uno de nosotros llevamos sangre de varios lugares del mundo. En este momento, ir a hacer las compras, significa viajar por otros países. Conversar y oír hablar en portugués, ingles, francés...una señora española me pregunta por el mejor dulce de leche, una estudiante canadiense por un aceite neutro y unas brasileras...por el aceite de oliva !!
O sea que ir al mercado, es dar la vuelta al mundo!
Bienvenidos todos. Perdón a los que no entiendo...espero haber acertado los gestos...y que hayan comprendido los mios.
Le dejo unas ilustraciones del barrio...a ver que les parece. Y seguiré contándoles de Buenos Aires...con el secreto deseo de que vengan y así poder conocerlos.

sábado, octubre 11

Hermanas


Sentada en el tren, la vista fija en su falda donde reposaba un pañuelo que antes había estrujado y ahora intentaba planchar con caricias firmes. Una y otra vez, en forma casi obsesiva, iban y venían sus manos, tratando de arreglar lo antes hecho. Doblaba, desdoblaba...era una forma inconsciente de enderezar conceptos y recuerdos de su pasado.


Estaba viajando hacia su hermana. Esa que no veía desde hacía 23 años. Ni siquiera recordaba bien, qué las había separado. Las cosas nacen pequeñas y se agrandan desmesuradamente en una pelea. Por que recordaba que había sido una pelea...pero no su comienzo. Se habían metido en ella, parientes, amigos...todos dando su parecer y ampliando sin darse cuenta, el universo del conflicto. Ella sintiendo los tironeos de los bandos, había decidido...sin decidir por convicción.


Su hermana se fue y ella no hizo un solo movimiento por retenerla o hablarle.


Todos esos años pasaron. Hasta que su hermana, mejor que yo, pensaba, decidió tomar la iniciativa y la llamó por teléfono.


No pudo evitar las lágrimas cuando oyó su voz. Con sólo una palabra, toda su infancia, su juventud, se mostraron ante sus ojos asombrados y su alma se llenó de amor.


Como pudo estar tanto tiempo sin verla, sin escucharla, sin saber de su vida?


Su hermana no esquivó el tema...le dijo que lo que fuera que pasó, ya estaba borrado hacía rato y que deseaba más que nada en el mundo...encontrarse con ella.


Le dijo que no podía viajar, por el momento...pero que se hablarían todo lo posible. Al segundo llamado...decidió que viajaría al otro día. Ya no podía esperar.


Ahora, estaba nerviosa...o mejor ansiosa. Como estaría su hermana? Era un poco mayor que ella. Le había notado la voz como..cansada o triste. No la recordaba así. Estaría enferma? Tal vez no se había cuidado, estando sola...


Entonces recordó como su hermana le trenzaba el pelo para ir a la escuela, también le preparaba las tostadas como a ella le gustaban, y recordó su mano firme, cuando la tomaba del brazo para cruzar la calle. Como había podido olvidar eso? Como pudo olvidar sus primeras confesiones y los consejos de ella?


Como...tantas, tantas cosas!!


Ahora estaba rezando...deseando saber que estaba bien. Que estaría tan feliz como ella de encontrarse...También le agradecía a Dios que hubiera iluminado a su hermana para que la llamara...y pedía perdón por no haber sido ella.


De una cosa estaba segura, pasara lo que pasara, nunca más se separaría de su hermana. Estaba decidida a quedarse el resto de su vida con ella. Por algo se habían quedado las dos solas. Sus otros hermanos tenían a su familia. Hizo una pausa en sus pensamientos, guardó el pañuelo, y...nuevamente rezó, esta vez para pedir la salud suficiente para cuidar y mimar a su hermana hasta el fin de sus días.