jueves, julio 30


Estaba parada al pie de la montaña...Desde la cima, veía correr lo que parecía un hilo de plata, se iba ensanchando mientras se acercaba saltando entre las piedras, cambiando de color y lanzando brillos de sol. Luego se acostaba en un remanso , justo delante de ella.

Su mente de ejecutiva no podía entender como el agua se había tomado ese trabajo, y luego, ya sin entusiasmo, se quedaba ahí...descansando. Hubiera esperado que se desbordara...siguiera haciendo caminos, buscando otros lugares.

Sonrió. No podía con su genio. Había ido a descansar por consejo médico. Demasiado stress. Pero no lograba hacerlo. Estaba tensa y a pesar de que trataba de aflojarse, no lo lograba.

Notó que las piernas le temblaban un poco. La falta de costumbre al aire puro...se dijo. Se sentó junto al espejo de agua. Se concentró en mirar al agua...y esperar que el murmullo de la pequeña cascada la fuera apaciguando.

No había pasado mucho tiempo, al menos eso le pareció, cuando notó el canto de un pájaro, luego otro y otro...como si estuvieran tratando de alegrarla.

En realidad no sabía si ya estaban cantando desde antes...o si recién comenzaban...pero parecía que cantaban para ella, para animarla.

Se sacó el calzado...y metió los pies en el agua clara. Un alivio con olor a hierbas...le llegó al alma.

Cerró los ojos y repasó su vida actual. Viéndola desde este lugar encantador, le pareció horrible. Sus mareos, acidez de estómago, preinfarto incluído...eran tonterías al lado de lo que , se dio cuenta, le estaba pasando a su espíritu.

Que quería lograr? Nombre. status, dinero. Ya había logrado bastante. Sin embargo...no paraba. Le había prometido a su familia, a su novio, dedicarse a descansar en determinado momento. No lo había hecho y ya no estaban con ella.

Pensó, que si estuviera cerca de la muerte en ese momento, no podía contabilizar ningún recuerdo bello, ningún amor importante que le hubiera sacudido el corazón...peor aún, no podía decir...si había alguien que la quisiera de verdad.

Se asustó...para que seguir viviendo así? Sería tarde para intentar cambiar? Los pájaros le estaban diciendo que si los había escuchado...era por que su corazón se estaba abriendo.

Suspiró aliviada. Trató de grabar cada detalle de ese lugar. El instante preciso de su cambio de vida.

Tengo mucho que hacer, pensó. Pero relajada! se prometió. Renunciar a la empresa. Hablar con sus padres...y buscar un lugar para quedarse ahí...por el tiempo necesario. Seguramente, las personas que vivían cerca, eran buena gente, no podía ser de otra manera. Después...comenzar a dar amor...a todos y a cada cosa que había descuidado. Esperaba que la vida la perdonara...y le diera la posibilidad de desatar esos nudos que la asfixiaban.

lunes, julio 27

Los personajes de Alejandro.


Cuando Alejandro tenía unos tres años, decidió que a su mundo le faltaba algo...y creó a su primer personaje. A la madre le pareció raro. Ella y su hermano habían hecho lo mismo, pero cuando ellos eran chicos, no había TV ni computadoras, ahora...decidió no contrariarlo y siguió el juego.

Este personaje era Dieguito, un niño como el. Jugaban y hablaban. De estas charlas se desprendía que eran bastante parecidos. A Alejandro no le gustaban mucho las lentejas, pero a Dieguito sí. Entonces, se comerían las lentejas....Bien por Dieguito, pensaba la madre.

A la hora de recojer los juguetes había conflictos...yo los levanté ayer...no puede ser...decile que me ayude...la madre lo solucionaba . Se quedarían sin postre los dos! Alejandro, solidario, terminaba por levantarlos.

Luego, agrandó el grupo inventando a Julius, Yulius decía el, ya que este robot era italiano como sus abuelos. Los repuestos para este robot importado, se conseguían, según el, en Rivadavia 888,cosa que nadie trató de comprobar por si acaso.

A Julius le gustaban mucho las aceitunas, como a su inventor. La demanda por partida doble, hizo que la madre le dijera que el robot se oxidaría por que estos suelen ser de metal y las aceitunas...pero el la cortó, diciendo que Julius era de plástico...y con esto le cerró la boca.

Cuando apareció Svacum...un robot "totalmente fabricado en Argentina"...la madre empezó a preocuparse y fue al medico. El la tranquilizó en medio de risas.

A Svacum le gustaban las galletitas...casualmente las mismas preferidas por Alejandro.

La casa se estaba llenando de ocupantes extraños, pero no molestaban mucho. Eran de buen corazón y tranquilos como su dueño....y en general, se parecían bastante a él.

La cosa no terminó ahí...pero si ustedes me lo permiten...seguiré otro día. Eso sí. No dejaré pasar mucho tiempo. La madre se está haciendo mayor y temo que se olvide de los otros personajes.

domingo, julio 19

Pequeñas filosofías..caseras


Nadie sabe, estoy segura, como, en que momento, surge un sentimiento. Puede ser de amor, odio, ternura, ternura,miedo...o cualquier otro.

Tampoco sabemos cuando, o por que termina.

Por ejemplo, cuando nos enamoramos, es para siempre. Nadie piensa en esos momentos, enamorarse por unos días .

Vivimos ese amor, y en algún instante, aún sin haber razón alguna, comprendemos que ya no sentimos nada por esa persona que tenemos al lado.

No existió nada visible ni sabemos cuál es el detonante...pero ya no somos parte de eso que compartimos.

Con las amistades,sabemos cuando conocemos a alguien, que va a significar en nuestras vida? De pronto tenemos más en común con esa persona recién hallada, que con amigos de años!

¿Cuales son los disparadores de los sentimientos? Cuáles los que de pronto terminan con ellos?

¿Como le decimos a alguien, ya no te amo, ya no te odio, ya no te temo? Habría que dar innumerables razones que ni nosotros podemos analizar, por que no las conocemos.

Luchemos entonces, por lo que sentimos bueno. Cuando encontremos que algo o alguien vale la pena. Si encontramos un amor, un sentimiento positivo, hagamos todo de nuestra parte para guardarlo, cuidarlo, hacerlo crecer.

Si el sentimiento es nocivo, nos anula, nos entristece. Si no podemos superarlo, no vale la pena conservarlo..

Eso si, debemos hacer lo imposible por ser felices. Debemos intentarlo una y otra vez.

Las personas resentidas, no pueden convivir con nadie.

Es mejor terminar algo que no es compartido....que fingir. No es honesto con el otro, con la causa, con nada.

La Tierra está llena de gente que no merece ser llamada de esta manera. Pero también hay personas maravillosas que convierten en luz todo lo que tocan.

Por ellos, amigos ...amores...la lucha vale la pena.

Esto no es una ley....sólo mi filosofía de vida...bien casera, por supuesto.

viernes, julio 10

Imágines libres...


Lo bello de la imaginación, es que es totalmente libre, me dijo.

Si observamos algo juntas...tu imagen será una y la mia otra. Quizá diametralmente diferentes. Lo mismo pasará con un sabor, un sonido, un aroma..

Eso no nos hace ni mejores ni peores. Cuando mucho, distintos...y a veces sólo en eso.

Vale la pena guiarse por lo que ...suponemos? le dije. Por que en mi caso, lo que imagino es siempre mejor que la realidad. Entonces puedo equivocarme.

Claro que es preferible! contestó. Ante un mundo como este...si vas a usar el tuyo...que sea para mejor!

Y si me equivoco?

LLorar, llorar es lo que queda. Y cuando desalojes de tu cuerpo la última gota de amargura, como quien limpia su organismo, te levantas y empiezas de nuevo.

Se quedó callada...miró la pared descascarada y ante una capa de revoque caído...dijo..... Mirá, aquí veo una mujer sentada, besando a un bebé.

Yo veo un oso comiendo miel de un panal!

No ves? Que te dije? La imaginación es maravillosa. Ni siquiera hay que salir de casa para conocer mundo!

Se levantó de un salto, se acercó a la pared y acarició suavemente a la "figura"

Yo me preocupé...el oso parecía tranquilo...pero con ellos ...nunca se sabe.

martes, junio 23

MISTY, mi gatita


En cuanto vi sus ojitos celestes agrandados por el temor a lo desconocido y escuché su llanto triste, me enamoré de ella. La persona que la trajo, dijo que no sería fácil domesticarla...tenía una historia difícil.

Ella optó por nuestra vieja perrita Deisy que la aceptó plenamente. Cosa curiosa...no temía a los perros, pero sí a los humanos. Ya era algo que teníamos en común.

Sin invadirla y con mucha calma, me dediqué a mimarla todo lo que pude. El resultado fue lento. Se aceleró cuando nuestra perrita nos dejó y Misty que la extrañaba, se acercó a nosotros.

Ahora es la reina de la casa. Se hizo tan mimosa...que parece un bebé. Nos conversa y pide caricias todo el día. Ya no le teme a la gente, pero sigue sin temer a los perros...

Que puedo decir?...su cariño nos hace muy felices...y creo...que a ella también.



Mis amos, Alicia y Lucas


No quiero recordar las cosas que me hicieron los humanos. Por suerte, los gatos no somos rencorosos y pronto olvidamos lo malo.

En mi caso, me fallaron varios amos. Como yo tenía miedo...me devolvían..y eso me causaba más miedo. Tenía que volver a empezar...y era difícil.

Cuando en esta casa vi a la perrita, pensé que era mi mamá. Ella me dejaba dormir en su cama y yo le agradecía siguiéndola por todos lados. Los amos la trataban con mucho cariño...y eso me dio más confianza.

Cuando no la vi más...me asusté un poco..pero ellos estaban tristes y me acerqué . Buscaba cariño....y el calor que me daba Deisy.

Aprendí a tenerles confianza y cuando quise acordar...los buscaba todo el tiempo para recibir sus caricias...que me gustan mucho. Espero que mis amos estén contentos como yo. Les hablo y les ronroneo para que sepan que estoy feliz...espero que ellos también...

viernes, junio 12

Principes y corceles, infancia pre-escolar.


Ela era una princesa. Por momentos con miriñaque, hermosos vestidos queimaginaba etéreos, en otros , cuando le tocaban a su hermanito-principe, con armadura tipo Juana de Arco. Cabalgaban en sus corceles-triciclos por las veredas-praderas del barrio. Eran justicieros soñadores. Ella estaba conforme con su corcel, le gustaba esa palabra, no era alto, iba adonde ella quería, y se quedaba donde lo dejaba, sin atarlo. Sabía que el príncipe hubiera preferido uno verdadero...pero esa no era la lógica de los juegos-sueños.

Los días corrían felices en esa infancia lejana. Las casas de entonces, estaban pobladas de abuelos y tíos. Como eran los mayores, a falta de primos, que no habían nacido, los parientes jóvenes, a menudo jugaban con ellos. Pero los momentos más felices...corrían en sus fantasía de caballeros andantes.


El príncipe buscaba aventuras más fuertes. Ataba a su perro al triciclo y entonces era un carruaje. Esto duraba hasta que llegaba alguien y Leo, el susodicho, salía disparado ladrando...y allá iba el príncipe hasta rodar por el piso.


La princesa se asustaba. A pesar de las risas del caído, no apreciaba verlo por el suelo. Eso no estaba dentro de sus planes. La voz de la abuela que los llamaba para tomar su merienda, les postergaba el juego. Pero recordaban perfectamente donde lo habían dejado y se apresuraban para seguirlo. La abuela no sabía a que se debía el apuro y solo les recordaba que terminaran todo lo servido. Buena parte de la leche iba a parar a la pileta de lo cocina. Era mucha, caliente y muy dulce...lo que les daba una excusa. A la pregunta de ...tomaron todo?...que la abuela hacía , la respuesta era siempre la misma...Si abuela, podemos ir a jugar? Sin esperar respuesta, retomaban sus personalidades principescas y seguían hasta la hora en que volvían sus padres a cenar.

Con el tiempo...las cosas variaron. Cambiaron los triciclos por mono patines...
Pero ese es material para otra oportunidad.

viernes, junio 5

El obelisco, emblemático y...solitario.


Estábamos sentados, descansando un rato, en un paseo en pleno centro de Buenos Aires. Cuando levanté la vista y vi al obelisco...le puse atención. Los porteños estamos tan acostumbrados a verlo, que ya no lo registramos. Desde esa cortada-plazoleta, se aparecía entre los coches y los árboles. Lo sentí solo y como necesitado de cariño.

El pobre, no es un monumento artístico ni solemne. Es solo una aguja que mira al cielo en medio de un tráfico loco y en una plazoleta despojada, que aunque ahora se han agregado asientos y en los costados flores, lo hacen ver solitario.

Solo los turistas se fotografían con él de fondo. Los que lo conocemos desde siempre, no le lanzamos más que una mirada distraída, al pasar.

No sé por que me enterneció. Me pareció el símbolo de los habitantes de Buenos Aires...siempre tan apurados, tan metidos en su individualidad. Tan abandonados de los demás que viven como ellos.

Me pareció que hasta tenía ganas de saludar, de hacerse ver. Le saqué esta foto con una sonrisa cómplice.

Creo que esta sensación de inutilidad que le da el hecho de no servir para nada más que para estar ahí...es que no tiene un mirador, una confitería o restaurante en lo alto...en fin, algo que tienen otras torres y que las hacen más atractivas y orgullosas.

Pero no, está ahí, paradito como un centinela y debe estar cansado y tal vez, mareado, de ver tantos coches y gente corriendo como un río a sus pies. Sin que nadie lo toque, lo visite, hable en su interior o le sonría.

Pobre y solitario obelisco. Yo te tengo cariño. Si, pedacito de Buenos Aires que fue cambiando a tu alrededor, te quiero y este es mi humilde homenaje.

lunes, junio 1

Como hacerlo de nuevo.


Si, había que hacerlo de nuevo. Otra vez empezar la lucha...y van...cuántas veces?

Cuando creía que había llegado al descanso...otra empinada escalera se aparecía de la nada y vuelta a trepar!

Estaba decidida a seguir luchando. No pasaba por su cabeza bajar los brazos. Todos le decían...no vayas a aflojar! Ella se reía. Claro que no, sus fuerzas estaban en eso , no darse por enterada de las malas nuevas...y seguir tan campante el camino trazado por su primera decisión. La que tomó cuando se enteró de su enfermedad.

No iba a cambiar su vida para mal. Sólo la viviría más intensamente. A ver, si el color azul antes era solo eso, un color, ahora lo vería de un azul tan intenso, tan profundo...que hasta podría tocarlo y saborearlo.

Cada mañana sería un nuevo asombro de luz y espectativas. Cada noche se arroparía con los mejores sueños. Cada bocado o trago que se llevara a la boca, manjares y néctar para gozar.

Ni hablar de sus seres queridos y sus amigos. Los gastaba en conversaciones y reuniones. Los paseos eran dignos del mejor recuerdo y quedaban fotografiados en su mente. Todo era...como explicarlo? Bañado en una luz especial, con hermosas melodías de fondo, con perfumes perfectos.

Nadie lograría que dejara de amar a los demás, de oír las risas de los niños, de observar los juegos de los animalitos, de vivir con amor y desparramarlo a su alrededor! Ni siquiera esta pesada carga que la vida le impuso, ni siquiera el cansancio de empezar...una y otra vez.

No se sentaría a lamentarse. Ni un segundo. No se daría por vencida...

Demandaba esfuerzos, sentido del humor, alegría de vivir...pero nunca llanto. No, no lo dudaba.

Su norte...es como un sueño...una ilusión posible o no. Pero un fuerte viento del sur la empuja y ella está dispuesta a dejarse llevar. Es más...lo ayuda, abriendo las alas de la esperanza.

Mi color, mi premio.


Mi nueva amiga Susana, La Calderón, acaba de mandarme este premio que como ella, comparto con mis amigos de blog.

Parece que este hermoso color violeta, que tanto me gusta...es muy especial. Por eso estoy orgullosa de haberlo recibido. Gracias, Susana, me has dado una alegría.

miércoles, mayo 20

Como superar la vejez


Se tiró con abandono sobre la cama. Ella le devolvió dos o tres rebotes y por un segundo vio como en un fulgor, sus saltos de niña entre las risas de su hermanito. Se quedó quieta, y reconoció los pasos de la tristeza. No, pensó, antes de que llegue, tengo que levantarme. Le costó mucho. En principio por que la cama, tan cómoda y mullida, parecía retenerla y luego por que su cintura le chirriaba como una puerta vieja. Era su famoso dolor de nervio ciático. Problemas de la vejez, se dijo.

Ya parada, y no sin esfuerzo, fue hacia la cocina. Nada mejor que prepararse un te...o algo. Para no pensar y sentarse un rato a beberlo. A veces, era cosa de dejar pasar el tiempo. No encontraba el encendedor . Otra de las cosas, no veo un caballo con jinete y todo! Lindo porvenir! se dijo.

Recordó que su vecina le había preguntado por que ponía la radio o la televisión tan fuerte...a ella no le parecía, así que seguro, también estaba bastante sorda. Hizo memoria...y sí, ya no escuchaba tanto los ruidos de la calle y las conversaciones por teléfono...eran un suplicio.

Antes, le gustaba mucho caminar. A su esposo también, así que daban largos paseos . Ahora, caminaba cuatro o cinco cuadras...y llegaba muerta!

Su psique, su espíritu joven, se había quedado en el tiempo. Pero su cuerpo le reclamaba cuidados, cada vez más.

Tenía que conseguir que los obstáculos que ponía su cuerpo...fueran vencidos por su ánimo.

El asunto, era como lograrlo.

Opción uno: ponerse a estudiar algo. Aprender algo nuevo siempre ayuda.

Opción dos: hacer algo que le gustara mucho...viajar, ir al teatro, al cine, a escuchar conciertos o ver ballet.

Opción tres: mimarse. Hacer un tratamiento de belleza, aeróbicos, comprarse algo lindo.

Bueno, para alguna de las opciones...le faltaba dinero, para otras tiempo...y salud. Sus dolores...su vista...

Decidió que la de mimarse tenías las mismas falencias de las otras...pero que podía usar otra clase de mimos. A saber: darse un buen baño de inmersión...recordó que tenía por ahí unas sales que alguien le regaló, ponerse música suave al tono, Mozart era ideal, y recostarse en su cómoda cama. Cerrar los ojos...y viajar en sueños.

Seguramente era lo más económico y no llevaba mucho tiempo...Bella forma de rejuvenecer y olvidar los achaques, pensó mientras se preparaba para el baño... y buscaba algo de Mozart.

viernes, mayo 15

LOS ARBOLES Y LAS PLANTAS







La vida , la naturaleza, tienen cosas maravillosas que, fuera de la explicación científica, nos intrigan y asombran.
Los árboles cuando llega el otoño, dejan caer sus hojas. Hasta ahí, todo bien. Pero se fijaron que cuando el clima otoñal se atrasa y aún parece primavera, hay algunos que obedientes se deshojan...y otros no?
Pienso que las plantas tienen vida propia y hasta su personalidad. Dos de la misma especie, no se comportan igual.

Eligen el lugar que les gusta. Si las cambiamos a otro lado, se arruinan. Tuve una, que durante años no dio flor. Me regalaron una igual, pero florecida. Las puse juntas y al poco tiempo...la perezosa dio flor! Si las separo vuelve a olvidarse de florecer y decae.

Otra, sólo tenía dos hojas y no se decidía a dar una sola más. La cambiaba de lugar, la abonaba...y nada. Después de dos años, y cuando ya me había resignado a verla así, aparecieron un par de brotes y desde entonces, no para de crecer.

Que le había pasado? Por que y cuando se decidió a crecer?. Los árboles que se niegan a dejar sus hojas, son rebeldes? Son felices en primavera y en verano y se resisten ante el frío?. O sea, estiran lo más que pueden su felicidad?

Habrá explicaciones científicas, como les dije,pero en realidad no quiero conocerlas. Prefiero pensar que son como los hombres y tienen sus mañas.

Por eso mi casa parece un invernadero. Plantas por todos lados, alegran mi vida y las de los que me visitan.

Ante el asombro de mis visitantes al verlas tan lindas , considerando que vivo en un piso, no tengo jardín, yo digo que es la luz, que se yo, el lugar...pero no les digo que yo sé lo que piensan y lo que prefieren...no quiero terminar encerrada por loca!

jueves, mayo 14

Como siempre


Como siempre...espero. Ultimamente, más que nunca, parece una constante. No soy la única, claro. Todos debemos tener esta ilusión a futuro, si no, la vida sería insoportable. Pero cuando se trata de la salud...por más que tratemos de ser calmos y confiados...

Ahora, nuevamente espero resultados. Esta vez...sabré si tengo que seguir luchando, o la vida me da un descanso.

Mientras, trato de sentirme plena. De observar alrededor. De gozar cada minuto y agradecer todo lo que he recibido. Es mi manera de darme fuerzas.

Por eso me cuesta entender la frialdad, la falta de sensibilidad o de emociones que veo a diario. En que se va convirtiendo la humanidad? Ya todos miramos el día a día sin pensar en mañana. Encerrados en nuestro mundo particular. Enchufados a la música, o algo así, sin mirar a los que nos pasan por al lado. Las palabras normales en una convivencia, gracias, por favor, permiso, etc, ya no existen. Por la calle, horror, vivo en el centro, empujamos, golpeamos con bolsos o mochilas. Siempre con modales destemplados. Y si uno dice buenos días, o sonríe...no le contestan.

Cómo quisiera que todos supieran de mi cariño por ellos! Por que sé que es probable que tengan problemas o dolores...o penas sin solucionar, y es mucho más difícil llevarlas a cuestas solos, que con el cariño de alguien. Que si todos nos diéramos la mano con simpatía y nos preocupáramos un poco por los demás...todo sería mejor, más llevadero.

Sé que es una utopía. Consideren que estoy ...algo sensible, pero sepan que si no hubiera sido por el amor y comprensión de los que me rodean...ya no estaría escribiendo estas tonterías.

Anímense a abrirse a los que pasan por su vida...es un consejo de amiga.

miércoles, mayo 6

El momento para pensar


Estaba sentada en un banco, símil-mármol pensó, mirando distraída hacia un palco donde algunos músicos de tango preparaban el sonido para su actuación. Faltaban algunas horas. No se quedaría a esperar. Pero de algunos fragmentos de música que usaban para probar los equipos, la fueron transportando a otros tiempos. Tiempos en los que no estaba sola.

No se quejaba a menudo, pero por momentos dolía. No sabía muy bien si lo había elegido o si las cosas se habían dado naturalmente. Así era, y no había otra cosa.

Recordaba la letra de este tango que sonaba ahora...Tengo el corazón hecho pedazos...rota mi emoción en este día ...Que oportuno!! Si parecía escrito por ella!

Se había acostumbrado a su estado de perpetua soltería y muchas veces, lo agradecía. Cuando veía a sus amigas lidiando con los críos o aguantando con serias dificultades las tonterías o infidelidades de sus maridos, daba gracias a Dios. Pero en las tardes tristes de otoño, en las fiestas, en el cine, por ejemplo, sentía como un hueco a su lado, que no sabía como rellenar.

Tampoco era cosa, como le pedían sus amigas, de tentarse con cualquier fulano...por el hecho de tener algo que la acompañara. No, no era la solución.

A veces pensaba que llegaría alguien de alguna parte, como un príncipe azul, para ser su compañero. El tiempo pasaba y ...

Para no sentirse mal, quiso hacer el inventario de las cosas positivas. Dormir hasta la hora que quisiera. No tener obligaciones más que para con ella misma, no cocinar si no quería, no tener que depender ni atender a nadie, mirar los programas de TV que quisiera, la computadora para ella sola...uf!, muchas cosas.

Hacía unos días, le habían ofrecido un perro. Dijo que no. Imaginó que era cambiar cosas buenas por atender un animal con el que tampoco podría ...hablar de cine...sin nombrar otras cosas. Se dio cuenta de que se estaba poniendo egoísta . Ni un perro, tampoco un gato.

Este que estaban probando era..Maria...la del tapado marrón. En el tango no aclaran por que se fue y abandonó a su pareja...pero eso le daba la razón...las cosas a la larga se acaban.

Miró hacia arriba vio los árboles de la avenida y a los pájaros que se preparaban para pasar la noche.

Bueno, ella también se iría. Estaba refrescando. Mientras se ponía de pié, pensó que tal vez podría tener un canario...lo pensaría.

miércoles, abril 22

LAS VOCES


Había aprendido a no escuchar. No era por capricho, por egoísmo o por necedad. Lo había aprendido en su niñez. Sus padres eran como dos parlantes que todo el tiempo transmitían órdenes, sentencias y anuncios de castigo.

Cuando por fin se fue de su casa, fue para casarse. Resultó peor. Su marido, supo después, era un mal tratador de palabra. Esos que sólo abren la boca para denigrar o insultar a sus mujeres. No le pegaba...pero eran peores sus tratos orales.

No podía separarse, su crianza y sus convicciones no se lo permitían. De modo que aprendió a cerrar sus oídos. Una espesa cortina a modo de sordina, hacía que las palabras llegaran como sonidos. Molestos, claro. Pero más fáciles de digerir.

Abría sus oídos solo para la música, la poesía, los bellos sonidos de la naturaleza. Los volvía a cerrar en cuánto salía a la calle. También ahí prefería los ruidos a las palabras.

Se sentaba en una plaza, leía, miraba a la gente pasar, como en una película muda, saludaba si veía que la saludaban. Siempre sin oír ni hablar.

No se animaba a ir a lugares cerrados. Temía que no le funcionara su sistema y sin querer, le llegara alguna voz.

Un día, un aroma de café recién hecho le torció la voluntad. Casi sin darse cuenta, entró a la vieja confitería que al entreabrir su puerta la había tentado. Era muy agradable y se sentó rodeada de murmullos, que le llegaban, como era su hábito, como sonidos, pero esta vez le agradaban.

Pidió, con la clásica seña de pulgar e índice, un café y se relajó en su cómoda silla.

De pronto, quizá por descuido, le llegaron algunas palabras. Pero esta vez, no quiso borrarlas. Como hechizada, seguía la conversación. Una señora se refería a uno de sus acompañantes como Jorge y cuando oyó la voz del otro señor diciéndole a la señora Alfonsina...sus rodillas temblaron. Era la voz de Gardel!!

Dejó sobre la mesa el dinero para pagar su café y se levantó aturdida.

Vio a sus espaldas al trio que había escuchado...Su susto creció...no se había equivocado. Salió apresurada y se prometió no volver a entrar a un café.

Nunca supo que había entrado al Tortoni...el legendario café de Buenos Aires. Allí hay una mesa con tres figuras de cera compartiendo una charla. Son Alfonsina Storni, la poetiza, Jorge Luis Borges nuestro amado escritor y el gran Carlos Gardel.

lunes, marzo 30

Extraña rosa



La casa había estado cerrada por muchos años. Estaba llena de muebles de todo tipo, oscura, con sus ventanas tapiadas, y...debo decirlo, muy sucia. Cortinas cubiertas de polvo, basura en los rincones, pero algunos trastos de la cocina parecían no haber sido tocados. Como si su vieja dueña los hubiera estado usando antes de salir.


En realidad, no había salido. La única sobrina que la visitaba cada tanto, la encontró muerta en el piso del baño, junto a una escalera en la que se había trepado para colgar una cortina...una más de las muchas que vestían, malamente, el lugar.


Desde entonces, según me contaron los vecinos, nadie volvió a entrar.


Reconozco que me sentí abrumada con lo que veía. Compramos la casa en sucesión y cuando el abogado nos llevó a verla, pusimos más atención en ver el estado de las paredes , la humedad o el deterioro y sus posibilidades de arreglo, que en los bártulos que allí se amontonaban.


Cuando al fin concretamos la compra y nos dieron la llave, fue cuando caí en la realidad.


Había tantos muebles por todos lados...que apenas se podía caminar. La sobrina se había llevado algunas cosas que supongo serían más valiosas a sus ojos y lo demás quedó como estaba. Solo entraba un rayo de luz por la única ventana de la cocina que no estaba cubierta. Ya era tarde y decidí volver al otro día, ya que no había servicio eléctrico en la casa.


Al día siguiente, y después de arrancar cortinas y sacar maderas y muebles que tapaban las ventanas, limpié una silla y me senté desalentada. No sabía por donde empezar.


Supuse que lo primero era ir tirando todo lo que se pudiera mover, la basura, por supuesto e investigar que había y como sacarlo del medio.


Mi cabeza se llenó de supuestas historias de cada cosa. No conocía a la anciana, ni siquiera a su sobrina, por que esta había fallecido un año antes. Lo poco que sabían los vecinos era que vivía sola, que tenía 82 años y que no salía de su casa, pero tenía su puerta abierta, se sentaba detrás de ella y saludaba a los vecinos que pasaban. A veces les pedía que le compraran algo, pan o leche, por lo general. Era viuda y no tenía más parientes que la mencionada sobrina.


Comencé a sentir afecto por esa pobre mujer que pasaba su vejez en tan triste soledad. Sobre una repisa, encontré una foto de dos ancianos que supuse eran ella y su marido, pensé en ponerles una flor como homenaje a su memoria y antes de ir a comprarla, busqué por todos lados algún florero.


Al llegar a la habitación que supuse era la de ellos, por los muebles y pertenencias en el ropero, y mirar alrededor, me quedé paralizada. Sobre la mesa de luz de la derecha en un vaso alto, había una rosa roja. Hermosa y como recién cortada.


No me animaba a tocarla. Cuando reaccioné y me acerqué....no quedaron dudas. La rosa y el agua del vaso...estaban en perfecto estado. Nadie había entrado, salvo yo, en 8 años.


Hasta hoy, no resolví este misterio. Pero la rosa, aún cuando la toqué, no se deshizo y duró, a pesar de la luz y el aire...una semana más.


viernes, marzo 27

CISNE NEGRO


Cuando era joven, había leído que individuos que no tenían una enzima llamada tirosinasa, no producían melamina y aún siendo de raza negra...eran blancos. Le daba vergüenza recordarlo ahora. Estaba orgullosa de ser como era, de su raza que había llegado de África y que como su padre le decía en broma..".no tenemos que torturarnos al sol para estar tostados". Siempre fue estudiosa e inteligente y cuando le ofrecieron un trabajo en Noruega, en un pueblo llamado As, que no exigía hablar el idioma, era creativo y muy bien pago, decidió presentarse de inmediato. No tenía ya familia y un viaje a tan lejano lugar con nombre tan auspicioso, le pareció un regalo de Dios. No pensó en ningún momento en como sería vivir rodeada de extraños. Oyendo otro idioma, muy difícil, si, ni como haría para arreglarse.

La aventura le resultó bien y pronto se encontró trabajando en una hermosa oficina e instalada en una casita de ensueño con todas las comodidades. En pocos días notó que era la única persona de raza negra en todos los alrededores.

No podía decir que alguien la mirara mal o extrañada. Muy por el contrario, la trataban con cortesía y hasta con cariño. Pero nadie la invitaba a pasear, a su casa o a compartir una mesa en un café.

Llegó a sentirse muy sola. Se dedicó con afán a su trabajo, que le agradaba mucho, y se fue acostumbrando a esa tranquilidad del pueblo a los silencios y alegrías de sus compañeros, al idioma...y se quedó en su lugar.

Cada día esperaba algo...aunque no sabía que. Notaba que estaba sola, que no pasaba de charlas informales o de trabajo con sus conocidos y que a su vida le faltaba algo.

Llegó a pensar que ella era la racista, que construía murallas a su alrededor. Pero reconoció que todo era recíproco. Los rubios amigos tampoco buscaban más
familiaridad.

Un día decidió pasear por los alrededores. Tomó su auto y atravesó el pueblo. Cada vez que podía tomaba una ruta distinta, aunque no se atrevía a ir muy lejos.

Un buen día en una estación de servicio se encontró cara a cara y ante el asombro de ambos, con otra persona de su raza. Se echaron a reír al unísono. Hablaron de ser los lunares de ese lugar, la mancha de tinta en el blanco mantel. Se dieron los teléfonos y quedaron en encontrarse.

Ella esperaba que fuera cierto, que todo cambiara. Sus ojos habían descansado sobre el color del otro, sus risas sonaron en el mismo acorde, la vida había cambiado en un segundo. Después de todo no era cuestión de color, de raza...pero entonces...que era?...Sin pensarlo más, estaba agradecida de haber encontrado un referente, un...igual, nada más...después ya se vería.

jueves, febrero 19

Despiadado calor



Tirado en su cama, la habitación a oscuras, tratando de no moverse, respirando despacio, como tratando de hacer yoga, soportaba la tarde más calurosa que recordara desde siempre. Estaba como unas isla en medio de la cama húmeda y caliente e intentaba pensar en nieve, viento helado, cosas que lo acercaran al fresco...pero no lo conseguía. Un viejo ventilador ruidoso le tiraba una limosna de aire caliente que casi lo castigaba, pero el chirrido de sus gastadas aspas,le hacía compañia...por eso lo dejaba.

Todo el día trabajando, pensó, para sufrir este infierno? Valía la pena haber dejado su lindo terruño y su buena familia para buscar futuro

Si, también hacia calor en su provincia, pero allí tenía una salida. Se acostaba debajo de los árboles, cerca del aljibe y cada tanto un balde de agua fria sobre su cuerpo, lo dejaba en posición de seguir descansando. De solo pensarlo se sintió más desdichado. Le llegó el aroma de su patio,comunion de flores, tierra y comida materna. Casi se puso a llorar

Se arrastró hacia un costado un poco más seco de la cama, prendió su pequeña radio, ...justo cuando una voz decía...temperatura 38 grados, sensación térmica 41 grados. No le extrañó, pensó que se habian quedado cortos.

Sin saber como, se fué quedando dormido mientras pensaba...no puede durar toda la vida. Tal vez mañana llueva y refresque.

Cuando comenzó a amanecer, se levantó de un salto abrió la cajita donde guardaba sus ahorros. No era mucho, pero le alcanzaba. Si llegaba a tiempo para el primer micro abrazaría a su madre antes de la cena. La próxima noche...sería muy distinta a la de ayer.



lunes, febrero 16

En la iglesia


Sentada en la penumbra de la iglesia. No rezaba. Pensaba a solas, cosa que no podía hacer a menudo. Tampoco había ido especialmente. Salió a caminar a la deriva y sin saber como llegó ahí. En ese momento de paz, sintió que era lo que esperaba. Un remanso de silencio...
Su casa ultimamente, era un verdadero caos. Un marido bastante ausente, dos adolescentes imposibles, un padre enfermo y demandante...y cuatro perros.
De silencio, ni hablar. Tampoco,para ser sinceros, de atención a su persona. Estaba segura de que no notarían su ausencia hasta que tuvieran hambre. Tenía que respirar.
Hizo un resumen de su vida y llegó a una conclusión. No había sido mala hasta...hacía dos o tres años. Después de que Nancy cumpliera sus 15 años, todo cambió. No parecía razonable, pero era así. De pronto esa nena que la acompañaba tanto, se empeñó en volar sola. Iba y venía, casi no la veía y cuando estaba en casa era una malhumorada total. De Sergio...bueno un muchacho de 18 años...es una especie de huésped que a toda hora busca comida, remeras limpias y si se encuentra con su hermana pelea y grita su nombre como reprochandole el haber procreado algo que el no pedía.
Papá...bueno, había que tener paciencia. A esta altura de su vida no está muy seguro de nada. Pide comer y recién lo hizo, habla en tiempo presente de personas que hace rato que no existen. Eso cuando está bien! A veces se niega a comer o a beber y ahí está ella para insistir y engañarlo para que se alimente.
Bueno, esto tampoco es una vacación, ni siquiera un fin de semana largo...solo unos minutos para recuperar el aliento.
Hay que volver a casa, pensó. Tampoco soy una irresponsable. Miró el reloj y sin darse cuenta, había pasado una hora.
No se apuró. Segura de que no habían notado su ausencia, caminó despacio hasta su puerta.
Cuando la abrió, su familia en pleno...estaba dando vueltas por la casa. Nerviosos y preocupados la recibieron con alegría.
Le dijeron que no se preocupara, que si estaba bien. Ante su confirmación, le ofrecieron un lugar en la mesa y le contaron que Papá y Sergio habían comprado algo que a ella le gustaba y que Nancy estaba cocinando...
Ella no salía de su estupor. No sabía si era un milagro producto de su visita a la iglesia. Pero mientras oía a sus hijos reír y veía a su marido sirviéndole cariñosamente la comida, llegó a la conclusión de que había exagerado un poco, que tal vez el cansancio...pero decidió que sea lo que fuere...iba a visitar la iglesia sin aviso y cada tanto, para volver a vivir esta experiencia.

lunes, enero 12

La cabellera del Rio de la Plata


Como otros tantos en el verano de Buenos Aires, decidió ir hasta la costanera norte a mirar el río.No se podía hacer otra cosa que mirarlo. Desde hace muchos años los porteños estamos condenados a eso. Ya no hay playas, que fueron contaminadas, no hay más que acodarse en las piedras...y soñar con navegar por el.

Para Juan era automático mirar al agua y sentir el perfume de la cabellera de su amor eterno. Tal vez por el color leonado de las olas que se parecía al color de su cabello. Ese amor, que aunque intentó olvidar o al menos suavizar con otros amores, no logró borrar.

Entonces el recuerdo de su carita alegre, le entristecía el día. Trataba de observar a los pescadores, que a pesar de todo, insistían en llevarse alguna pesca , pero su mente volvía a reprocharle la pérdida.

Es que no podía entender como había perdido a una mujer así. Tan especial.

En un principio odió al que supo entenderla y se la llevó. Pero después comprendió que no la había perdido. Su estúpida ceguera fue demasiado.

Ahora era tarde ...y volvió a mirar el río, a suspirar, como siempre.

Mirando a su alrededor vio infinidad de parejas y familias compartiendo ese espejo triste, que los porteños queremos tanto y está practicamente oculto por emparedamientos varios. Volvió a un atardecer en el que vio a muchas personas sentadas en las ruinas de un local demolido, mirando al río en completo silencio. Esa imagen le quedó grabada. Tenemos nostalgia de río-madre, pensó.

Dio una vuelta por los alrededores y a medida que pasaban los minutos su corazón empezó a calmarse. Una casi resignación le iba llegando de a poco. Ya era suficiente. Ya debía cicatrizar esa herida. Mirar hacia adelante. Sería duro pero no imposible si lo resolvía con firmeza.

Aspiró esa mezcla de olores donde el viento se juntaba con los aromas de las parrillas de el lugar. Un padre tratando de arreglar una cometa, una señora sirviendo bebidas a su familia, niños jugando a correr libremente, casi volando como los pájaros. Eran personas comunes, la mayoría tendría problemas de todo tipo. Pero ahí estaban tratando de gozar la naturaleza.

Se sentó en la sombra, se sacó la campera y entrecerrando los ojos se dispuso a hacer lo mismo. Después de todo...la vida continúa...y es hermosa en un día de sol.

martes, enero 6

Paseo en la mañana


Me voy a caminar. Es una mañana espléndida, muy bella, muy tranquila y con agradable temperatura. Cosa rara en Buenos Aires en verano. Es decir, lo de la temperatura. Por que en cuanto empiezan los calores...los porteños salen volando como sea, hacia las playas, montañas, nieve...o donde se pueda!

Los que nos quedamos por causas ajenas a nuestra voluntad, tenemos entonces más lugar para movernos, y en general es hacia donde estemos más frescos....piletas o lugares similares.

Pero yo he decidido hacer mía la ciudad. Caminar sin rumbo por estas calles que la gente transita durante todo el año, apurada, con cara de pocos amigos, tropezando y chocando contra el que se nos ponga por delante.

Como estoy en este plan de paseo me dedicaré a observar, a encontrar esquinas, edificios, cúpulas.callecitas cortadas. Esas maravillas que nos rodean en esta vida y que por apuro y locura de nuestro trajín diario, no vemos o no queremos ver. Primer paso..llegar a Av. de Mayo. Es mi preferida. LLevo mi cámara, trataré de fotografiar mi calle como turista. La primer sorpresa: Todo es más lindo que nunca.
Veo una planta que ha crecido de entre los ladrillos de una vieja construcción y se estira hacia la calle como queriendo acariciar a la gente que pasa.
De pronto pienso que lo que nos rodea, es parte de nosotros. Somos nosotros mismos. Esa plantita es un ser vivo que busca que lo vean, lo noten, lo quieran.
Levanto los ojos para ver y fotografiar a mis queridas y antiguas cúpulas. Cuantas historias albergarán esos techos abovedados?. Cuanta felicidad, cuanta tristeza?
Me parece ver un guiño en una de sus ventanas. Será que de tanto mirarlas ya me conocen?
Oigo algo parecido a un cascabel, es un niño que juega con su perro. Su risa me vuelve a la realidad. Pero el también mira hacia arriba y señala con su dedito.
Habrá visto algo que yo no veo. Deseo ser niña otra vez. Dicen que los niños ven cosas que los grandes no vemos. Por más que me esfuerce, no descubro nada. Para algo existe la imaginación. Me parece que el niño vio el guiño de la ventana.
Un gato corre entre mis pies. Por un momento me asusto, luego, sonrío aliviada.
En un balcón canta un pájaro, luego otro. Es hermoso su canto y decido escucharlos.
Sigo mi paseo. A mi lado pasa la gente en cámara rápida. Parece un sueño. Sonrío. Es muy bello. Me propongo volver a hacerlo. La vida vale la pena en estas circunstancias. Es casi perfecta. Casi.....si logramos por un instante no mirar demasiado lo que nos duele a nuestro alrededor.