
No se trataba de quedarse en cama, podía ser en cualquier lugar o en cualquier mueble. Mejor aún al aire libre ...sobre el pasto, o sobre una rama...que más daba. Sólo...no hacer, y lo que era más importante, no pensar...nada!
Tratando de poner la mente en blanco, desenchufó el teléfono, y decidió que el mejor lugar...era ese gajo de árbol que la última tormenta había dejado en el piso, como una vivienda de pájaros desquiciada. Ahí estaba, ya un poco abandonándose a las inclemencias del tiempo...como ella quería hacer. No habían retirado el viejo tronco desgajado...era grande y pesado...y varias veces rondó por su loca cabecita, la idea de dejarlo de adorno, o de refugio..lo mismo daba. Si la tormenta quiso...era un poco la mano de Dios.
Tomó una jarra con agua, unas galletas...y allá fué. Trató de ponerse en alguna de las posiciones que había visto asumir a los felinos en el zoológico, o en fotos.
Claro! No era facil...no tenía el estado físico de estos animales. Tal vez, el tronco no era lo suficientemente ancho...No lograba una "cierta" comodidad. Quedaba claro que no tenía que ser una hamaca...pero ...Probó boca arriba, no...le dolía la espalda. Imposible de costado. Por fin, en una actitud desmañada, que no quería que nadie viera, logró colocarse semi-cómoda, como para poder relajarse.
Estaba decidido que no quería pensar en nada....Pero cómo se logra? Quizás los orientales...
Alguna vez trataron de poner la mente en blanco?...Permítanme reir...
Al menos no era para ella. Acudían en tropel...todas las cosas por resolver. No de ese día...de la semana entera!!
Por fin, logro con gran esfuerzo...una especie de sopor...algo que la fué adormeciendo pero con lucidez. Sintió que era lo más cercano al bienestar feliz que quería lograr.
Que bueno, este es el "far niente" de los italianos, pensó. Tengo que practicarlo seguido...y perdió el sentido de la realidad.
Ahora estaba recorriendo una selva muy verde , que olía a hierbas y flores. Caminó mucho tiempo...los lugares no se repetían...A veces cascadas caían desde la altura infinita...y otras, encontraba un valle sembrado de dorado.
Tanto caminar, creía, le trajo un vacío en el estomago, que identificó como hambre.
Ese era el problema..las necesidades terrenales. Que comer? No veía frutos a la vista y aunque había visto algunos animalitos en su recorrida...pero que? Matar un conejo? Ni loca!!
De pronto la conmovió un grito. Era sordo al principio...pero fué aumentando...y luego, un timbre! En la selva?. Trató de moverse pero tenía un brazo y una pierna dormidos. Logró tomar control de sus sentidos...y recordó que el día anterior había hecho un pedido al supermercado...Después de todo...era la respuesta de la civilización, a su problema de apetito. Mordió una galleta, fué hacia la puerta y apenada ante su fracaso, pensó...Dios!! Que difícil es la pereza!!



















