
Vi una foto que me hizo volar a nuetra niñez-juventud. Un jazmín estrellita, al menos así le decía mamá. Ocupaba parte de una pared y surgía como de una fuente de un macetón pintado de rojo y blanco. Perfumaba el patio en las noches de verano.
Me gustaba cortar sus flores...pero salía de sus tallos un líquido ambarino, que me hacía pensar que era una señal de dolor.
Recordé las charlas con mi hermano en ese patio, el preferido. Al otro que estaba del otro lado de la casa, no íbamos nunca.
Nos sentábamos en una reposera y lo que más recuerdo...es que nos reíamos. Ahora que lo pienso, o estábamos felices o por lo menos, alegres. Pero era una constante.
Ese jazmín, que vino de otra casa y se mudó con nosotros varias veces, fué testigo de muchos momentos de nuestra vida. Creo, que de los mejores.
Me pregunto donde estará. En cuál de nuestras casas se quedó. No lo recuerdo.
Para mi, está en aquél lugar del patio, perfumando la charla de esos chicos que iban creciendo y dejando sus imágines bajo su perfume. Digo... por que tampoco sé donde están esos chicos
Me gustaba cortar sus flores...pero salía de sus tallos un líquido ambarino, que me hacía pensar que era una señal de dolor.
Recordé las charlas con mi hermano en ese patio, el preferido. Al otro que estaba del otro lado de la casa, no íbamos nunca.
Nos sentábamos en una reposera y lo que más recuerdo...es que nos reíamos. Ahora que lo pienso, o estábamos felices o por lo menos, alegres. Pero era una constante.
Ese jazmín, que vino de otra casa y se mudó con nosotros varias veces, fué testigo de muchos momentos de nuestra vida. Creo, que de los mejores.
Me pregunto donde estará. En cuál de nuestras casas se quedó. No lo recuerdo.
Para mi, está en aquél lugar del patio, perfumando la charla de esos chicos que iban creciendo y dejando sus imágines bajo su perfume. Digo... por que tampoco sé donde están esos chicos