
Le llegó de pronto. No recordaba si estaba dormida, creía que no. Primero fue un pequeño estremecimiento, como un escalofrío. Después, nítido, ese aroma a albahaca. Pasó una sombra cerca de ella...Como cuando una nube se interpone entre el sol y la tierra...y luego vuelve a salir el sol. Salvo, que las cosas cambiaron en ese momento. Ya no sabía en que lugar estaba.
Empezó a mirar a su alrededor...y lo que veía...era un paisaje que sentía conocido, pero que en realidad...no conocía. No entendía muy bien, pero estaba segura de que no estaba ni siquiera en el mismo país.
También era de otra edad, más joven...eso no era raro...siempre en los sueños o en el terreno imaginario, nos vemos más jóvenes, pero en este caso...era casi una niña!
En medio de este desasosiego mental, se le acercó una señora,que ella supo, sin saber cómo, era su madre.
La acarició levemente al pasar. Y le advirtió que tenía servida su comida. Sería ese el aroma que había rescatado su recuerdo? No. de algo estaba segura. No se trataba de su infancia. Al menos no de su infancia real. La que ella conocía y comentaba con sus hijos.Tal vez ...no. Ella nunca había creído en la reencarnación. Pero de donde salían estos fantasmas ?
Lo más raro era que reconocía la casa, el jardín y su habitación...como propios. Sabía sin dudar hasta lo que estaba guardado en los cajones.
Se sentó frente a la mesa, con el lindo mantel que reconocía....y comió con gran apetito, la rica comida...que siempre le había gustado...al menos, eso sintió.
Corría una brisa con olor a flores silvestres y cantaban y piaban algunos pájaros, que no logró ver. Supuso que estaba en un lugar rural. Y viendo a su lado una flor amarilla...la cortó y la colocó en su pecho.
De pronto...una nueva sombra...y todo volvió al presente.
Pensó que había dormitado sin saberlo....pero su sala...olía a albahaca. Cuando se levantó para buscar esa aromática huella del pasado, de su pecho...saltó una flor amarilla sobre sus pies.