
Se le había perdido un recuerdo. No sabía ni cuando ni donde, pero estaba segura. Su ausencia se notaba. Había quedado una rendija en su alma por donde se había ido. Notaba un vacío en su galería de recuerdos. Y aunque no podía saber cuál era...sabía que era importante.
Como se hacía para encontrarlo?. Una tarea difícil.
Podía recurrir a su esposo, su hermano, sus hijos, sus amigos...pero por donde empezar? Quién sabe de que época era...pensó.
Estaba intranquila y molesta. No le agradaba perder cosas. Siempre decía que tirarlas o gastarlas era bueno. Pero perderlas...la ponía muy mal!
Sin embargo, aunque seguía su vida, sentía que le faltaba algo. Estaba intranquila y...hasta molesta. Si, lo que nunca,le contestaba tajante a los que le hablaban.
Si seguía así...iba a perder el cariño de todos. Gruñona...pensarían.
Buscó las fotos de la familia. Habló con amigos tratando de buscar pistas...con el sistema de : "te acordás?. Hizo listas de fiestas y reuniones de antaño. Revisó películas y obras de teatro que la habían impactado. Pero nada...nada...
No se atrevía a contarle a nadie lo que le pasaba. No estaba segura de que a los demás les preocupara una cosa así. Tal vez les pasaba...pero lo dejaban sin darle importancia.
Sin embargo, ella seguía sin poder reaccionar. Día y noche. Mientras hacía su rutina diaria y cuando se dormía...queriendo soñar lo que le faltaba.
Se alivió un poco, cuando ya desesperada, se lo contó a su mejor amiga. A ella también le había pasado! Por algo siempre decían que se parecían tanto!
Su amiga le dijo que ella había recuperado el recuerdo perdido, escuchando música!
Desde ese momento, se puso a escuchar música de todo tipo. Todo el día y con auriculares...toda la noche.
Su esposo la miraba raro y sus hijos se cansaron de hablarle a la pared...pero no logró nada.
Pasaron muchos días y ya casi se había acostumbrado a vivir con esa falta, cuando una mañana, mientras preparaba el almuerzo para su familia, el aroma de pimientos y cebollas fritas...le devolvió el recuerdo!!
Analizándolo fríamente, no era tan importante. Pero su vida volvió a la normalidad casi en el acto. Una vez tapada la grieta, su cerebro se tranquilizó.
Se rió con ganas, sin que nadie la entendiera y ante la mirada inquisitiva de sus hijos dijo...es que tenía un fuerte dolor de cabeza desde hace días...y...ya se me pasó.