
Ayer me festejaron mi cumpleaños. Me agasajaron amigos y parientes. Mis nietos, tres de ellos músicos, me dieron un pequeño concierto y fue una noche inolvidable. Digamos que un premio a tanta lucha y padecimiento. Lo que queda claro, es que sentirse rodeado de tanto amor...compensa cualquier dolor...por duro que sea. Esta muestra de cariño que vengo recibiendo durante toda la semana y que por momentos, hasta me pareció demasiado. Si es que lo merezco...bienvenido. Pero si no...tengo mucho que hacer para retribuirlo.
Me siento reconfortada y fuerte para seguir. Feliz y plena. Animada para enfrentarme contra todo. Es el milagro de la ternura. El remedio para todos los males.
Estoy llena de agradecimiento. A los que pudieron estar conmigo. A los que no, pero me hicieron llegar sus buenos deseos. A los que ya no están...pero viven en mi. A todos los que contribuyen de una u otra manera a mi estado de gracia actual.
Los quiero. Los llevo por todas partes en un fuerte abrazo apretado y continuo.
Gracias...gracias.
Me siento reconfortada y fuerte para seguir. Feliz y plena. Animada para enfrentarme contra todo. Es el milagro de la ternura. El remedio para todos los males.
Estoy llena de agradecimiento. A los que pudieron estar conmigo. A los que no, pero me hicieron llegar sus buenos deseos. A los que ya no están...pero viven en mi. A todos los que contribuyen de una u otra manera a mi estado de gracia actual.
Los quiero. Los llevo por todas partes en un fuerte abrazo apretado y continuo.
Gracias...gracias.