
Estaba sentada en la plazoleta. Meditando, o mejor, rumiando sus pesares. Llevaba varios días así. Se le había acabado la paciencia? Las cosas no habian empeorado. No. Pero ultimamente se fueron paralizando. Le parecía que se trnsformaban en cuadros estáticos. Que ya nunca se moverían. Seguía en un circulo sin salida. El dinero no le alcanzaba hasta fin de mes. Como tenía que comer...se endeudaba. Cobraba su sueldo...devolvía lo prestado...y otra vez a comenzar.
Vió más gente que de costumbre en la plazoleta. Pero no se quedaban. Pasaban todos hacia el mismo lugar. Se animó a preguntar que pasaba. Le contestaron que venía un Pastor a predicar.
Como no tenía apuro, decidió ir a ver. No tener que encerrarse en su pequeña habitación, ya era motivo suficiente.
Allí se encontró con una multitud que esperaba al pastor, mientras escuchaban música, bastante alegre, y veian desfilar decenas de artistas que actuaban para ellos. Pensó...que Cristo no se valía de eso para congregar a sus ovejas...pero la gente parecía muy feliz moviéndose al compás de la música.
Se dió cuenta de que el pastor no quería sermones...si no alegria...
Siguió sus pensamientos...y se encontró reconociendo que quizá tenía razón. Ultimamente necesitaba un poco de movimiento, de música.
Esto duró casi cuatro horas...Aprovechó para conversar con algunas personas a su alrededor y todos parecían más entretenidos...que convertidos. Como en una gran fiesta al aire libre.
Cuando iba caminando para su casa, comprendió que si de toda esa gente, que era mucha, habia solo algunos que lograban salvarse de sus pesares por un rato...valía la pena ese gran montaje, esas arengas, esa música delirante...aunque nadie se sintiera más bueno o más cerca de su amor a Jesus.
Ella, por su parte, hizo como siempre. Fué hasta una iglesia casi solitaria, y se sentó en la penumbra a conversar con Dios. Era su forma de encontrarse con el.
Vió más gente que de costumbre en la plazoleta. Pero no se quedaban. Pasaban todos hacia el mismo lugar. Se animó a preguntar que pasaba. Le contestaron que venía un Pastor a predicar.
Como no tenía apuro, decidió ir a ver. No tener que encerrarse en su pequeña habitación, ya era motivo suficiente.
Allí se encontró con una multitud que esperaba al pastor, mientras escuchaban música, bastante alegre, y veian desfilar decenas de artistas que actuaban para ellos. Pensó...que Cristo no se valía de eso para congregar a sus ovejas...pero la gente parecía muy feliz moviéndose al compás de la música.
Se dió cuenta de que el pastor no quería sermones...si no alegria...
Siguió sus pensamientos...y se encontró reconociendo que quizá tenía razón. Ultimamente necesitaba un poco de movimiento, de música.
Esto duró casi cuatro horas...Aprovechó para conversar con algunas personas a su alrededor y todos parecían más entretenidos...que convertidos. Como en una gran fiesta al aire libre.
Cuando iba caminando para su casa, comprendió que si de toda esa gente, que era mucha, habia solo algunos que lograban salvarse de sus pesares por un rato...valía la pena ese gran montaje, esas arengas, esa música delirante...aunque nadie se sintiera más bueno o más cerca de su amor a Jesus.
Ella, por su parte, hizo como siempre. Fué hasta una iglesia casi solitaria, y se sentó en la penumbra a conversar con Dios. Era su forma de encontrarse con el.